sábado, febrero 02, 2013

Si yo tuviera una escoba

Aunque en materia de pop y rock entiendo que el producido en España no deja de ser un pálido sucedáneo -más o menos afortunado. según los casos- del anglosajón, justo es reconocer que su valor reside en su capacidad para captar y reflejar -con mayor o menor acierto- en dicho formato la idiosincrasia española.

Desde esta perspectiva -unida a la que da el tiempo-, el pop-rock español alcanzó quzás, y lo hizo bien pronto, una cota insuperable con la siguiente canción:



Si acaso, modificaría hoy la estrofa que finaliza con la expresión "bajos mundos" y la sustituiría por "altos mundos". Por lo demás, la letra ofrece un perfecto ejercicio de síntesis.

4 comentarios:

Blue dijo...

Lo peor de todo es comprobar como la historia se repite una y otra vez.
Recuerdo bien esa canción y recuerdo que incluso la canté de pequeña, jaja.
Saludos.

Carlos Ballester dijo...

Tal vez por el sentimiento de impotencia que nos embarga, y con mucho atrevimiento por mi parte, estoy intentando promover a través de change.org una propuesta a la Ciudadanía para que expresión del rechazo y duelo en que estamos sumidos: Sacad las banderas al balcón con crespones negros. En facebook ´Carlos Ballester Medina´y en Blogger ´Good Mourning S_Pain! hay más información y links para la firma. Gracias Gatopando y visitadores por vuestro apoyo y consejos que humildemente solicito por la presente. Carlos Ballester Medina

Octavio dijo...

Carlos Ballester: Me parece encomiable tu idea de los crespones negros como símbolo de duelo. Pero le veo una pega. Y es que la bandera de muchos españoles actualmente es la tricolor republicana y esa no está de luto en absoluto, más bien al contrario, pues cada día se enarbola con más viveza y entusiasmo.
No obstante, te deseo éxito y pongo mi grano de arena con mi firma.

NADIE dijo...

A mí siempre me apasionaron Derribos Arias y Glutamato Ye-yé, grupos que iban bastante más allá de la burda copia anglosajona y que, de una manera peculiar, también supieron interpretar con su absurdo aquellos intensos, evanescentes y estrafalarios inicios de los ochenta. Corren hoy en día tiempos bastante más tristes y se echa de menos alguna voz artística o literaria que les preste música o palabras, sea a la manera de Bruce Springsteen o de Valle-Inclán.