sábado, abril 20, 2013

Una constante vigilancia es el precio de la libertad

"-Una constante vigilancia es el precio de la libertad-. No hay duda, pero como sucede con todas las obviedades, ésta ofrece una escasa guía práctica. ¿Vigilar a quién? Una posibilidad es delegar la propia defensa en la apatía colectiva, en la figura del político como héroe. He tratado de argumentar que éste es un modo de preservar la libertad castrándola, que hay más esperanza en la recuperación del concepto clásico de gobernanza como un esfuerzo constante por educar a las masas. Seguirá habiendo errores, tragedias, juicios por comportamientos impropios, pero habrá también beneficios por el regreso desde la alienación general a un genuino sentido de comunidad. La sentencia de Sócrates no contiene la historia completa de la libertad en Atenas".

M.I. Finley, Democracy Ancient and Modern (1973) (Cita inluída en el libro "The Classical World. An Epic History of Greece and Rome", de Robin Lane Fox. Penguin. Pgs. 123-24).

El dilema planteado por Finley resume a la perfección el grave error cometido por la democracia española tras su instauración a la muerte de Franco. La sociedad, sea por ignorancia, por ingenuidad, por falta de cultura democrática o por comodidad, se lavó las manos y -a través del voto como máxima y casi única obligación democrática- depositó en exclusiva su destino en los políticos. Éstos, viéndose con las manos libres, construyeron un sistema a su medida -en buena medida captado sin oposición por la élite empresarial y financiera- cuyo blindaje la propia ciudadanía se ve hoy incapaz de desmontar cuando se ve claramente perjudicada por él. La sociedad se dejó arrebatar un poder que ahora no está en condiciones de recuperar.

Entonces no fuimos capaces de ver un problema que, como demuestra Finley, ya se suscitó en Atenas hace dos mil quinientos años. Por si acaso, nuestras autoridades relegan -por inútil y desfasado- el estudio de las civilizaciones clásicas... No vaya  ser que su conocimiento contribuya a que sus súbditos aten cabos.

A menudo me he preguntado por qué, vista la debacle en que nos encontramos y que compartimos, no hay un debate serio, riguroso, profundo y desprejuiciado acerca de cuáles son los motivos que tradicionalmente han lastrado el progreso político, social y económico en los países del sur de Europa. Pues bien, el magnífico artículo de opinión -Lo malo del Sur- del escritor Adolfo García Ortega publicado hoy en El País contiene unas cuantas claves al respecto que, pienso, merecen ser tenidas en cuenta.

4 comentarios:

Carlos Ballester dijo...

Comentarios que invitan a la reflexión; y un tremendo y excepcional artículo como bien apuntas.
Tan sólo decir que los pecados del Norte son también inmensos, descomunales; y sus consecuencias globales, y que quizás exista una explicación basada en una cultura luterana y protestante donde el binomio trabajo-riqueza se ha sacralizado hasta confundirse en sus términos y alcances, pudiendo llegar así hasta los tiempos actuales, donde se produce el colapso de Islandia, Lehman Bros, o la Invasión de Iraq...
Sí, puede que Cristianismo 2.0 sea mejor versión para los Negocios que el nuestro 1.0.

Boris dijo...

Genial el análisis de García Ortega. Acertado punto por punto, magnífico. Agradezco la recomendación y lo recomiendo a mi vez para tomar buena nota y tratar de subir un poco del " sur del sur ".

Rafa él dijo...

Una respuesta que encuentro, está en la religión. Analiza, cómo es de importante el catolicismo en España, cuando el Dictador fallece: Nos coloca a un monarca, con la bendición eclesiástica. Ésta, apoltronada como está, se asegura bajo una capa falsa de "transición hacia la democracia", que el corderito de turno siga pastando en sus verde praderas. No levante su balido contra el sistema. La gente sigue creciendo y generación tras generación, nos siguen mostrando en las calles las procesiones, las ferias y corridas de toros como antaño: no se avanza, no se alcanza una madurez que se presupone; vivimos anclados en el pasado, y creo que es como consecuencia de ello, y de la propia estulticia humana: ambas se retro-alimentan.

¿Por qué no se plantea un referéndum sobre monarquía o República...? ¿Somos libres para proponerlo? ¿Vivimos realmente en el siglo XXI, y en libertad...?

Abrazo.

luchín dijo...

Lo propio del sur: una manera de vivir lo invivible, un modo de preservar el mundo de la vida menguada a través de una miríada de resistencias y renuncias que finalmente resultan funcionales a cualquier sistema de dominación que entienda qué antinomias han de ser conservadas.
http://es.scribd.com/doc/22551904/Bolivar-Echeverria-El-Ethos-Barroco