viernes, abril 11, 2014

A José Emilio Pacheco II

Indeseable

No me deja pasar el guardia.
He traspasado el límite de edad.
Provengo de un país que ya no existe.
Mis papeles no están en orden.
Me falta un sello.
Necesito otra firma.
No hablo el idioma.
No tengo cuenta en el banco.
Reprobé el examen de admisión.
Cancelaron mi puesto en la gran fábrica.
Me desemplearon hoy y para siempre.
Carezco por completo de influencias.
Llevo aquí en este mundo largo tiempo.
Y nuestros amos dicen que ya es hora
de callarme y hundirme en la basura.


Hasta ahora era un lector de poemas. Pero al fin, cuando ya casi no lo esperaba, como a menudo sucede, encontré lo que buscaba. Ahora conozco lo que es ser lector de un poeta. Y me hace feliz.

Digamos que no tiene comienzo el mar
Empieza donde lo hallas por vez primera
y te sale al encuentro por todas partes.

4 comentarios:

Rafa él dijo...

Sólo puedo añadir tres cosas: Bravo, bravo, bravo...

0__º1

luchin dijo...

Gran cosa esa de encontrar una voz. Y ni te cuento cuando el encuentro oportuno acaece de nuevo, una y otra vez.

Il Gatopando dijo...

sí, luchin, más que el de comprender al poeta -que también-, el placer consiste en sentirse comprendido por él.

satisfacción por partida doble.

Blue dijo...

Esas cosas nos pasan más a los que no sabemos expresarnos con palabras. Cuando encuentras a otro que habla por tu boca es una satisfacción grande.
No lo conocía y me gusto. Claro en lo que dice y muy sugerente.

Saludos.