sábado, junio 07, 2014

Aprender a rezar en la era de la técnica

La lectura de la novela Aprender a rezar en la era de la técnica se revela oportuna en estos tiempos que corren. Es sabido que en los escenarios de profunda crisis, como lo es éste en el que ahora nos encontramos, resurge el deseo de certezas y con ello la tentación de aplicar recetas sencillas –a menudo de carácter expeditivo- a problemas de compleja solución.

La novela del escritor portugués Gonçalo M. Tavares –un valor literario en alza-, publicada en 2012 por Mondadori, ofrece un estudio sobre el afán de poder y la soledad que conlleva a través de su protagonista –Lenz Buchmann-, un hombre sin ideología al que solo mueve la consecución del poder. Un ser sin la más mínima capacidad de empatía hacia el prójimo, abonado solo a las relaciones utilitarias, que abandonará su profesión como cirujano para dedicarse a la política movido por el afán de conseguir que sus decisiones afecten a todo el cuerpo social del mismo modo que su bisturí irrumpía en los órganos dañados de sus pacientes en el quirófano.

Un protagonista consecuente, con pocas ideas pero claras y firmes y un objetivo al que dedicarse en cuerpo y alma. Su visión de la existencia una réplica de la heredada de su padre, un militar sin compasión hacia los débiles que se suicidó a fin de evitarse el trance de tener que asistir a su propio declive físico y mental. Una concepción de la vida muy masculina, hobbesiana, con el aliento del fascismo en el cogote –paradójicamente, la mayor exponente hoy de la ultraderecha europea es una mujer-. 


Si lo deseas, puedes leer la reseña completa en el último número de la revista digital de arte y pensamiento espacioluke

2 comentarios:

NADIE dijo...

“No tiene derecho a escribir tan bien a los treinta y cinco años, dan ganas de darle un puñetazo”, leo por ahí que dijo Saramago de Tavares hace un tiempo. No lo conocía. Gracias por el consejo, Gatopando. Procuraré seguirlo.

Il Gatopando dijo...

Sin duda es un escritor a seguir. Alguien dijo que la literatura de un país periférico como Portugal era ajena a las corrientes, a las tendencias imperantes y obedecía, por tanto, a una lógica propia e intransferible -"va a su bola", como se dice coloquialmente-. La obra de Tavares parece validar dicha teoría.