lunes, septiembre 15, 2014

Scotland Yet - Robin Williamson




respetable Escocia
tierra de Grundy
Burns y pubs en calles traseras
y domingo
qué recuerdo de ti entonces
            todos mis primeros años
mas que al sacerdote en un oído
            y al borracho en el otro
un comienzo de latón entre cortinajes
como si la reina Victoria nunca hubiera muerto

humo, peste a carbón, negras las piedras de los edificios
traqueteo de los tranvías
            que recuerdo lo bastante bien
sonido de carros lecheros
y los buenos trenes siendo derivados
            en las vías muertas de una mañana de verano
y el espeso grato aroma de las fábricas de cerveza
            a través de los tejados de la ciudad
y la punzada de orines secos en los marcos de las escaleras
con niebla, y serrín y hojas ardiendo
y el crepitar de patatas
y el chamuscar del huevo frito
y la kettle siempre a punto de hervir

en la memoria es siempre de mañana
siempre noche
nieve amortiguada, sol verde interminable como domingos
donde dolor alojado en la piel del sueño
            es pagado
como el cinto de cuero del maestro de escuela
            que romper la muñeca a un muchacho podía
y en ocasiones lo hizo
pero la mayor parte de las veces no
la mayoría
fue una Escocia para el joven Williamson
para aprender de sus indecisiones
que ahora, y gracias, empieza a olvidar
viendo a cambio cómo las colinas a zancadas de los terratenientes
encorvan los hombros no a yugo alguno sino a la libertad
            después de todo
cómo el viento del norte afilado como una cuchilla
de forma inverosímil se pliega al silbido de un misterio
mucho más puro
Escocia aún

qué poder una vez evocado
            fija Escocia al corazón
sin evidencia real de presente gloria
en exiguo verso arruinado
tras todo el misterio se alza
más allá de las idioteces de casta y credo
inmune al tiempo y Clyde
el puño futbolístico la sonrojante mentira
aduladores y la ley de McGinty
sello de un penique de Inglaterra biblia del muro de la ciénaga
y el salmo oxidado
crujiendo en las rodillas del Kirk (la Iglesia de Escocia)
Escocia aún

en montones de residuos herbóreos teje el cardo legalizado
me alzo, de forma innecesaria y a la fuerza
y digo a mi Escocia, digo
acepta de nuevo a tu mestizo hijo natural
cuya lengua está orientada sin la menor voluntad
            hacia palabras ajenas
tu encanto permanece intacto tu sello inescrutable
una vida barata para su precio
            una distancia de ti dura y remota
introduce tu canción en mí otra vez
siempre una herida recibida con alegría
que tu música secreta vive en un mundo contiguo
al igual que ahí contigo siempre

Escocia aún     

3 comentarios:

Blue dijo...

No conozco Escocia, pero Brigadoon, que es un sitio imaginario, está allí.

Saludos.

NADIE dijo...

Menuda noche. Muchos son los que van a vivirla como si fuera la final de la champions de la champions. Espere, que acaba de marcar...

Il Gatopando dijo...

Escocia fue siempre un territorio fértil para mi imaginación, mi fantasía, más aún incluso después de hacerlo realidad.

Hoy, sin embargo, me acuerdo de aquel escocés que me dijo: -perdimos todas las grandes batallas-.