domingo, enero 18, 2026

Más Chirbes

 - Leyendo a Tolstoi te das cuenta de lo poco que sabríamos de la vida si no hubiese existido la literatura.

- No debería incumplir nunca ese prudente principio que me lleva a huir de los literatos, porque solo el aislamiento te hace libre, me lo repito cada vez que saco un pie del tiesto de la soledad.

- Sé que un novelista tiene que asumir que es un hombre público, pero se pasa tan bien jugando al doble lenguaje de que tú eres tú y tus novelas son otra cosa, hijas de nadie...

- A Fontane, Prusia, su patria, no le parece un país que posee un ejército, sino un ejército que posee un país; algo así podría escribirse sobre España, no un país que posee unos políticos, sino unos políticos que poseen un país.

- !Que les escriba su puta madre!, pensé con la segunda copa de champán. No tienen bastante con ser ricos, además quieren leer novelas y poesías, tener alma. Me irritaba pensar que ese era mi público brasileño...

- No soportan que nadie se mueva a su aire, sobre todo, si a ese individuo no pueden etiquetarlo.

- ...la biografía de una clase dominante que afianza su poder a través de las sucesivas rebeliones de sus herederos... los hijos legitiman su herencia renegando de ella. Se puede afirmar que el mejor regalo para esas familias ha sido un hijo díscolo.

-Critica lo que él llama el "morbo histórico", que, por pereza mental, inventa "unos valores y una figura de lo español y los declara arquetipos: es la tradición política de los que torturan la tradición para autorizar su obra política"" (de un discurso de Manuel Azaña).

- "Más vale no compartir frontera con una nación convencida de que cumple una misión" (de Ryszard Kapuscinski en Cristo con un fusil al hombro).

- En Radio Clásica ponen a la una y pico de la madrugada un disco de Tangerine Dream, rock sinfónico, o lo que sea esa música alucinógena que yo escuchaba a solas en mi apartamento del barrio de La Coma durante horas enteras: aún creía que el cumplimiento de los deseos tenía algo más que ver con la fascinación y la magia (fascinar y ser fascinado, seducir y ser seducido) que con los intereses. Apagaba la luz y me tumbaba en el suelo, cerraba los ojos y escuchaba esa música narcotizante poniéndome a uno y otro lado de la cabeza aquellos baffles...

- Haciendo zapping en televisión y oyendo los despropósitos que lanzan las emisoras fachas, me convenzo de que la derecha española pierde día a día el pudor que había guardado desde la muerte de Franco (25 de noviembre de 2010).

- La muerte concede estabilidad, convierte al individuo en personaje fiel: ninguno de los que está aquí va a darte plantón el día que vengas (sobre su visita al cementerio de Beniarbeig).




sábado, enero 03, 2026

Rojo / Red

 


Chiharu Shiota

martes, diciembre 16, 2025

El local maldito o el maldito local

 

Así como hay estadios de fútbol en los que un determinado equipo pierde siempre o castañas que sin venir a cuento salen malas, se constata la existencia también de locales comerciales que nunca funcionan, como si por alguna razón no les diera la gana. Espacios bien ubicados que en nada se distinguen de otros situados a su alrededor ocupados por negocios bien establecidos de muy larga duración pero que, sin embargo, por algún misterioso motivo que nadie es capaz de precisar justo en ese lugar nunca acaban de prosperar. Su teórico buen emplazamiento garantiza el que los negocios se sucedan en él con la particularidad de que ninguno de ellos se consolida, desde luego no en comparación a aquellos otros que ocupan la misma calle.

Si estoy familiarizado con tan desconcertante fenómeno es porque una de esas lonjas malditas se situaba en el espacio adyacente al portal del piso en el que viví durante mi infancia y juventud. Ubicada en una calle céntrica de Bilbao, nada en apariencia la distinguía de las otras con las que compartía acera salvo que, a diferencia de éstas, en ella los distintos negocios que la ocupaban se sucedían con llamativa regularidad. Quienes vivíamos próximos a ella nos dábamos cuenta de la circunstancia, una de esas que se comenta en alguna comida familiar al coincidir con el enésimo traspaso de negocio, no así quienes procedían a alquilarla, comerciantes no tan familiarizados con el entorno incapaces de advertirla al no existir a simple vista elemento alguno que permitiera distinguirla, o desdeñosos en caso de haberles llegado algún comentario que a buen seguro no dudarían en tildar como habladurías.

El caso es que este último verano pasé unas horas en Bilbao, algo que tengo la oportunidad de hacer con mucha menos frecuencia de lo que me gustaría, y tal y como acostumbro cuando se da la circunstancia aproveché -ay, la nostalgia- para acercarme a la calle donde se encuentra aquel piso en el que viví, y esto es lo que me encontré al pasar por el infausto local situado al lado de mi antiguo portal...




lunes, diciembre 01, 2025

Nosotros, los de entonces

 


De La última del domingo, de Karmelo Iribarren.


lunes, noviembre 24, 2025

Enrique Mochales

 

Un 24 de noviembre, hace ya diez años, nos dejaba, con 51 años de edad.



viernes, noviembre 14, 2025

Isabel Díaz Ayuso, musa y faro

 

Una musa es lo que es Isabel Natividad Díaz Ayuso, una figura que rezuma inspiración para los ciudadanos de a pie, para los simple mortales que transitamos por las calles y plazas no ya de Madrid, sino de España entera, un espejo en el que mirarse, que genera ilusión, motivación, esperanza en el futuro, en las propias posibilidades, que alienta y estimula la idea de algún día poder encontrar tu lugar en el mundo, sí, su figura se equipara a la de un imponente faro que alumbra nuestros días y cuyo ejemplo nos ofrece consuelo y aliento en las noches más largas y cerradas.


Que una advenediza sin ninguna clase de escrúpulo, tan mediocre y limitada, que tiene a bien hacer gala de la soberbia del ignorante, incapaz de articular una idea medianamente compleja, que una arpía, que una sociópata de manual, sin corazón, incapaz de mostrar el menor signo de piedad o compasión pese a frecuentar iglesias, que alguien que proclama la meritocracia pese a no conocérsele mérito alguno haya llegado a ocupar la presidencia de la Comunidad Autónoma de Madrid, invita a pensar que también tú, pobre diablo, puedes llegar a conseguir un buen día cualquier cosa que te propongas.  


domingo, noviembre 02, 2025

Cartas luteranas, Pier Paolo Pasolini

 Con motivo, hoy, del 50 aniversario del asesinato de Pier Paolo Pasolini, recupero la reseña sobre sus cartas luteranas que en su día escribí para espacioluke.

Como su mismo título indica, un espíritu de ruptura y de reforma anida e impulsa la colección de artículos escritos por Pier Paolo Pasolini publicados en la prensa italiana a lo largo de 1975, apenas unos meses antes de su turbio asesinato acaecido en el mes de noviembre del mismo año.

Ruptura con el viaje emprendido por la sociedad italiana a partir de los años sesenta de la mano de una Democracia Cristiana hueca, huérfana de ideología, asentado su poder en la satisfacción de valores propios de la pequeña burguesía –no muy distintos de los cultivados por el régimen fascista- y en una novedosa e imparable cultura del consumo sustentada en el imperio del hedonismo.

Pasolini se erige en portavoz, en acérrimo defensor de las subculturas populares de raigambre campesina y proletaria que están siendo arrasadas por la nueva “ideología”, al tiempo que denuncia la confusión y el empobrecimiento que semejante proceso conlleva, el desarraigo que produce en sus miembros la suplantación de costumbres arcaicas, bien arraigadas, que dotaban de carácter y de sentido a sus comunidades, en beneficio de una aspiración que es fiel reflejo de un instinto pequeño burgués.

En tal sentido, cabe tildar a Pasolini de reaccionario, algo de lo que él mismo se hace eco en el subtítulo de su obra: El progreso como falso progreso. No todo lo nuevo es bueno, y no debe ser aceptado sin más por su condición novedosa sino sólo después de ser sometido a un juicio crítico. Una máxima perfectamente válida hoy día en que cualquier novedad viene rápidamente asumida por la sociedad gracias, en buena medida, al interés de sus promotores envuelto en efectivas estrategias financieras y publicitarias.

Entonces, los peones al servicio del poder a la hora de introducir los cambios y facilitar su acogida acrítica por parte de la sociedad eran la enseñanza obligatoria y la televisión, auténticos caballos de batalla contra los que se lanza Pasolini, consciente de que el nuevo sistema de valores basado en el consumo no admite alternativas, como tenemos hoy la oportunidad de corroborar. En este sentido Pasolini se erige en una figura visionaria, capaz de advertir la magnitud del cambio que se está produciendo y de su naturaleza irreversible.



De ahí su desesperación y la virulencia de sus ataques dirigidos a los jerarcas democristianos quienes, sea por desidia, por incapacidad, o bien de forma consciente, legitiman y promueven un fenómeno que Pasolini califica de genocidio social y cultural. Sus críticas se hacen extensibles a la cúpula del poderoso Partido Comunista Italiano (PCI), al que hace co-responsable del proceso al asumir la estrategia del compromiso histórico con la Democracia Cristiana por el que a cambio de cuotas más amplias de poder renuncia a la posibilidad de erigirse en una alternativa real al sistema promovido por ésta. Un ideal que a partir de entonces quedará sólo en manos de fuerzas extraparlamentarias y que derivará en el ejercicio de la violencia como respuesta a la estrategia de la tensión promovida desde los aledaños del poder durante los dramáticos años de plomo.

La única esperanza reside, según Pasolini, en los jóvenes que abrazan el espíritu, que no la política, del PCI y que no se han visto contaminados por el compromiso alcanzado por su cúpula dirigente una vez, desengañada por la experiencia del realismo soviético, renunció a su proyecto de creación de una sociedad alternativa a cambio de un plato de lentejas en forma de vaga defensa de los derechos civiles.

La rabia, la frustración de Pasolini ante la deriva a la que se ve condenada la sociedad italiana por los cambios de los que él es testigo y las virulentas invectivas en que se plasma dirigidas hacia aquellos representantes del poder que él considera máximos responsables y para quienes exige un proceso, pudieron equivaler a su condena. Queda también patente en sus escritos su desesperación ante la incomprensión que su análisis provoca en intelectuales a los que él invoca: Moravia, Calvino. Consciente asimismo de sus propias carencias, apela a expertos que le ayuden a estructurar su pensamiento que él desgrana impulsado por la intuición y la observación, a fin de dotarlo de una mayor consistencia, de un rigor metodológico.

Todo ello adquiere aún mayor dramatismo con la perspectiva que nos da el saber que se produce en las vísperas de su inquietante y, nunca suficientemente aclarado, asesinato. Pero es sobre todo a la vista de la terrible deriva en la que ha caído la sociedad italiana, un fenómeno que nadie puede descartar que un buen día atraviese los Alpes como hace bien poco anunciaba Umberto Eco, que las palabras de Pasolini cobran un tono profético: la destrucción de las culturas populares, de sus códigos y valores, la desideologización de la sociedad, el imperio del consumismo, son procesos todos ellos que facilitan la manipulación ante la ausencia de referentes que no emanan desde el mismo poder, y de ahí la creciente sensación de extravío a que da lugar… Leídas desde nuestro país transcurridos treinta y cinco años desde su concepción las Cartas Luteranas de Pasolini no es que mantengan su vigencia, es que producen escalofríos.