Mostrando entradas con la etiqueta Plazas de Madrid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Plazas de Madrid. Mostrar todas las entradas

domingo, agosto 25, 2024

Privatizar la sombra / Privatizing the shadow

Hasta la sombra han privatizado en Madrid.



Even the shadow has been privatized in Madrid.


martes, enero 31, 2023

Madrid está sucio


 

Así como con Manuela Carmena los grandes medios lo magnificaban, ahora lo ocultan. Ante la proximidad de las elecciones cabe pensar que se esmerarán aunque vaya uno a saber..


domingo, febrero 21, 2016

Plazas de Madrid VII

Esa naturalidad, entre resignada e indiferente, con la que aceptamos la conversión de nuestros más emblemáticos espacios públicos en formidables plataformas publicitarias no augura nada bueno.

 


  
    
   imágenes tomadas en la Puerta del Sol el 19 de febrero de 2016

miércoles, diciembre 09, 2015

Plazas de Madrid VI, Ópera

Amplia explanada con suelo de piedra, perfectamente dispuesta para un rápido y duradero recalentamiento en verano, bancos -bueno, prismas- dispersos, también de piedra, expuestos al sol, duros para el culo, sin respaldo y lo bastante cortos para que a nadie se le ocurra tumbarse, árboles solo en los márgenes, pocos, ausencia absoluta de hierba o flores, espacio diáfano apto para instalar casetas comerciales cuando se preste y recaudar fondos...    


... son las señas de identidad de la emblemática Plaza de Ópera, en pleno centro de Madrid, otro espacio duro, inhóspito, que invita a pasar de largo o, como mucho, a detenerse lo justo para atarse bien los cordones de los zapatos.


sábado, junio 13, 2015

Plazas de Madrid V


Quién sabe, hasta puede que a partir de ahora las plazas más céntricas sean devueltas a la gente en lugar de ser entregadas a las empresas para que, a cambio de dinero, desarrollen en ellas sus aparatosas campañas de promoción y relaciones públicas.



Ya, por soñar que no quede.



lunes, septiembre 22, 2014

Plazas de Madrid IV

Ante la decisión de Ana Botella de no presentarse a la reelección como alcaldesa de Madrid -más bien elección dado que en los comicios previos el cabeza de lista era Ruiz-Gallardón y ella obtuvo el puesto de rebote en una maniobra poco edificante desde el punto de vista de la higiene democrática- la inmensa mayoría de los comentarios y opiniones han ido dirigidos a glosar la controvertida figura de la mujer de Aznar así como los hitos -más negativos que positivos- de su gestión al frente del consistorio madrileño.

Sin embargo, como tan a menudo ocurre en los medios españoles, se ha pasado por alto quizás el aspecto más relevante de la gestión de Botella, ése que a la postre en mayor medida acabará afectando a la calidad de vida de los madrileños: el modelo de ciudad que viene siendo promovido desde la máxima institución de la capital del reino. Un ejemplo, ya tratado en este blog, es el tratamiento de las plazas y espacios públicos por parte de las autoridades municipales.

Hoy nos detenemos en la céntrica Plaza de Callao, convertida en una simple explanada -otra más- situada en el centro comercial de Madrid y por sus características apta para hacer de ella un uso polivalente, por supuesto siempre al servicio de la marca comercial de turno a cambio de unos ingresos que meter en la hucha consistiorial o, más bien, que dedicar al pago de los intereses de la monstruosa deuda contraída por Madrid durante la alcaldía de Ruiz-Gallardón.

Otra plaza, en definitiva, hurtada al disfrute de los ciudadanos de la capital para atender fines más apremiantes e inconfesables ante -es triste decirlo- la indiferencia general.



Sí, a esto lo llaman "plaza"...

pero no veas el juego que da.




      

martes, abril 22, 2014

Plazas de Madrid III

En esta ocasión, a fin de ilustrar la implacable conversión de las plazas del centro de Madrid en meras explanadas de piedra o de cemento que desincentivan todo uso que no sea la instalación de terrazas por parte de los establecimientos de hostelería, nos fijamos en la Plaza de San Ildefonso, en el popular barrio de Malasaña.


Las imágenes, creo, hablan por sí solas. Si no es para consumir, acercarse a semejante plaza no tiene ningún sentido. Lo mejor que puedes hacer es seguir caminando y, si estás muy cansado y no tienes dinero, rezar para que en la próxima haya más suerte, que ya te avanzo yo que la vas a necesitar.

martes, diciembre 10, 2013

Plazas de Madrid II

Siguiendo con nuestro recorrido por el centro de Madrid nos detenemos en otra de sus plazas emblemáticas: la Plaza de Santa Ana, en el barrio de Huertas, recientemente rebautizado como el Barrio de Las Letras porque, al parecer, en él vivieron insignes escritores de la España del siglo de oro. Dicha plaza está ocupada a ambos lados por una sucesión de terrazas, al modo de dos generosas franjas que flanquean un tramo o explanada de piedra que sirve para el desplazamiento de las personas y en el que se contabilizan un puñado de bancos de piedra sin respaldo, en ningún caso lo bastante largos como para que alguien se pueda tumbar en ellos. A simple vista se puede calcular que la proporción entre bancos y sillas habilitadas en las terrazas es de uno a veinte. La plaza cuenta asimismo con dos exiguos parques infantiles que, sin duda, harán las delicias de los peques.





 


En el popular barrio de Malasaña tenemos la pequeña Plaza Carlos Cambronero, la cual consta de una explanada de piedra de forma rectangular dispuesta en leve pendiente en uno de cuyos extremos nos encontramos con la terraza de rigor al margen de la cual, una vez más y siguiendo la remodelación llevada a cabo en los últimos desde el ayuntamiento, no hay donde caerse muerto. Como es habitual, hay un espacio reservado para el reposo de las motos pero no de las personas. Cuestión de prioridades, cabe suponer.



Si tienes interés en visitar la entrada inicial sobre las Plazas de Madrid puedes pinchar aquí
 

sábado, noviembre 09, 2013

Plazas de Madrid

Llama la atención la ausencia de lugares, de rincones de esparcimiento en el centro de Madrid, el área más transitado y visitado de la ciudad. El Retiro queda un poco a desmano y hay que ir hasta allí ex profeso. Lo mismo sucede con el Templo de Debod. Quedan la Plaza de España -tirando a cutre y a menudo semi-ocupada por ferias y mercados varios, como sucede ahora mismo- y los Jardines de Sabatini. El resto son plazas pero, aunque numerosas, resultan inhóspitas. La mayoría están ocupadas en buena parte por terrazas, que no dejan de crecer en número y en extensión. El espacio sobrante suele consistir en una explanada de cemento en la que apenas hay bancos ni rincones para el descanso. A menudo ofrecen un aspecto descuidado. Parece mentira que una ciudad que se pretende amable, acogedora, que pretende atraer al visitante, lo maltrate sin embargo de tan mala manera. Incluso una ciudad como Nueva York, más volcada al consumo aún que Madrid, ofrece numerosos parques y plazas -en el downtown están, por ejemplo, Union Square, Washington Square, Tompkins Park...- en los que la gente puede descansar o interactuar sin tener que pagar una consumición. Son espacios que ayudan a crear comunidad, que invitan a la expresión ciudadana. Pues bien, esto resulta anatema en una ciudad como Madrid. Imagino que habrá razones para ello: evitar que la gente se apalanque, que se celebren botellones -parece que se celebran igual- que acampen los sin techo, potenciar al máximo el consumo. Pero de verdad asombra la miopía de sus responsables ya que así lo que se consigue es hacer una ciudad más antipática, no ya para sus pobladores sino también para los visitantes. Cuando veo al clásico grupo de turistas caminando por el centro, sobre todo en verano cuando el asfalto está recalentado, me dan pena. Sí, ya sé que de un tiempo a esta parte se ha puesto de moda criticar a Madrid -su decadencia y degaradación son inobjetables- pero se trata de un fenómeno que vengo constatando desde hace mucho tiempo y que en lugar de corregirse parece ir a más. Uno, francamente, no sale de su asombro. Qué poca visión.


Un ejemplo de lo que comento es la Plaza del Conde de Barajas, en el Madrid de los Austrias -uno de los barrios más pintorescos de la ciudad-. O te sientas en la terraza -y consumes- o no tienes donde caerte muerto.





Otro ejemplo sería la Plaza de Juan Pujol, en el barrio de Malasaña. Una plaza tomada por las terrazas, ya sean desplegadas o recogidas -mesas y sillas apiladas-, que cuenta con cuatro bancos individuales -tres agrupados y otro aislado en medio de la nada- y que ofrece mayor espacio como aparcamiento de motos que de ciudadanos.

Son solo dos ejemplos pero los hay a decenas.