Apiádate de la nación cuyas gentes son ovejas
Y cuyos pastores les engañan
Apiádate de la nación cuyos líderes son embusteros
Cuyos sabios son silenciados
y cuyos fanáticos invaden las ondas radiofónicas
Apiádate de la nación que no alza su voz
pero pretende mandar en el mundo
mediante la fuerza y la tortura
Y no conoce
más lengua que la suya
Apiádate de la nación que respira dinero
y duerme el sueño de los demasiado bien alimentados
Apiádate de la nación Oh apiádate de la gente de mi
país
Mi país tus lágrimas
!Dulce tierra de libertad!
(Lawrence Ferlinghetti, 2007)


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