sábado, junio 16, 2018

miércoles, junio 13, 2018

Caí presa del escapismo.

sábado, junio 09, 2018

purgatorio

Nos tienen una buena temporada en el infierno y cuando por fin nos llevan al purgatorio nos sentimos como en el cielo.



We are kept for a good while in hell so when we are finally taken to purgatory we feel like in heaven.

sábado, junio 02, 2018

sin palabras

Última semana de mayo / Last week in May



* La ya icónica foto de Rajoy abandonando el Congreso es de Daniel Gago

miércoles, mayo 30, 2018

estorninos / starlings II

Volvieron los estorninos negros. Intuyo que, llegada la primavera, regresan al lugar en el que nacieron.

Son muy inquietos y no resulta fácil captarlos.


The black starlings are back. My guess is that come springtime they return to the place where they were born.

They are restless and not easy to photograph.

https://queraroestodo.blogspot.com/2017/06/los-polluelos-de-los-estorninos-negros.html

sábado, mayo 26, 2018

La piel, Curzio Malaparte

Publicada originalmente en 1950, apenas cinco después de concluida la Segunda Guerra Mundial, La piel transcurre en Italia durante dicha contienda a medida que su territorio va siendo liberado por las tropas aliadas, a las que el autor y narrador ha sido asignado como enlace al servicio de altos oficiales del ejército de Estados Unidos. Desde Nápoles, donde discurre el grueso de la acción, hasta Florencia, pasando por Roma, Curzio Malaparte nos presenta un país destruido, no tanto física como moralmente, y un pueblo, el suyo, desesperado, hambriento, postrado. La mirada franca, limpia, de los oficiales del ejército norteamericano y su abundancia de recursos contrastan con las carencias y el cinismo de un pueblo envilecido tras años de fascismo y de guerra.

Malaparte una y otra vez se empeña en explicar, en interpretar para sus superiores el sentido de todo aquello que ven y no entienden -que es casi todo-, ayudándoles a salvar el abismo mental que separa a los miembros de una civilización antigua arrasada de otra nueva y ajena. Episodios a menudo desagradables, grotescos, perversos, a la postre envueltos en un halo trágico, que el autor lo mismo desentraña para sus acompañantes que él mismo provoca, pues también él pertenece a ese pueblo humillado, derrotado, como revela el viejo uniforme que viste, rescatado del ejército británico y a duras penas adaptado tras la desbandada del ejército italiano y el consiguiente cambio de bando para luchar al lado de los aliados.
A través del ingenio y de la provocación, de su amplio y refinado bagaje cultural, de su experiencia adquirida durante la guerra y su aparente incontinencia verbal, el autor trata de redimir a su pueblo y a sí mismo a ojos de sus liberadores, ya sea despertando su curiosidad, causando su asombro, desafiando su incredulidad o provocando sus carcajadas, en ocasiones en las situaciones más dramáticas, al modo de un bufón ilustrado cuyo atrevimiento y narcisismo por momentos resultaría insoportable en caso de no proceder del miembro de un pueblo vencido.

Narrada en primera persona y en tiempo pasado por alguien llamado igual que el propio escritor, que a su vez aparece en la historia como el autor de Kapput, su otra novela ambientada en la misma contienda -los episodios más sórdidos, al modo de siniestras pesadillas, incluyendo aquel que inspira el título de la novela, remiten a las experiencias previas de Malaparte en el frente oriental-, La piel adquiere la forma de un testimonio en el que, pese a la continuidad de sus personajes principales, los hechos se suceden aunque sin llegar a entrelazarse a fin de conformar una trama.
Reflejo de la barbarie, del horror en un continente a la deriva, la lectura de La piel ha podido perder algo del componente provocador que sin duda impulsó su escritura pero resulta oportuna ahora que los aprendices de brujo amenazan con volver a campar a sus anchas, como si el orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial se pudiera modificar a capricho sin atender a las lecciones que nos legó la contienda ni prever sus posibles consecuencias.