sábado, mayo 16, 2026
jueves, mayo 07, 2026
Soledad
¿Qué es soledad?, preguntas.
Es cuando solo Google y Microsoft
de tu cumpleaños se acuerdan.
Y en tu fiesta soplas bytes,
en lugar de velas.
sábado, abril 18, 2026
Tórtola
En la montaña muestran un aspecto tan pulcro comparadas con las de la ciudad que da reparo llamarlas con el mismo nombre.
sábado, abril 04, 2026
IRANSTRUCK (HECHIZO DE IRÁN)
Hay situaciones que se quedan grabadas en la mente durante décadas, o toda una vida, sin saber muy bien por qué. Esta que narraré a continuación dudaba sobre si la tenía escrita entre el maremágnum de textos y documentos que acumulo por ahí. Parece ser que no, que no llegué a escribirla pero no dudo de que durante mucho tiempo me animó la idea de hacerlo. La oportunidad de ponerme a ello viene condicionada por la guerra en Irán en curso desatada por Israel y Estados Unidos.
He de retrotraerme unas cuantas décadas, hasta el año 1989 o 1990, cuando cursaba estudios de posgrado en la universidad inglesa de Reading. En la facultad en la que entonces cursaba un máster en Estudios Europeos había un contingente de estudiantes iraníes. No recuerdo si en él había mujeres, me inclino a pensar que sí y deduzco que llevarían el velo. Quizás por eso llamaban la atención, al menos la mía, y, bueno, también porque no se relacionaban con el resto de estudiantes. Estábamos juntos pero no revueltos, aunque tampoco recuerdo que ninguno de ellos, o de ellas, estuviera presente en ninguno de los tres cursos que conformaban mi máster. Esa falta de flujo no era solo responsabilidad suya sino algo más bien mutuo. Algo debía haber en el ambiente, en la actitud, en el lenguaje gestual, en la forma de vestir, muy formal y clásica, por cierto, en el caso de ellos y ellas, además de la conciencia acerca de la exótica o extraña vía política que, al menos desde nuestra perspectiva, había elegido su país, que establecía una especie de barrera y que hacía que fuéramos como invisibles los unos para los otros.
La revolución islamista iraní estaba relativamente reciente por aquel entonces, sólo diez años habían transcurrido desde la deposición del régimen del sha y el ascenso de los ayatolás al liderazgo del país. De aquellos estudiantes apenas sabía que eran formales y muy aplicados en el estudio, y que sacaban muy buenas notas. Sea por su aspecto -el estudiante que mejor recuerdo llevaba barba- o por su actitud, daban la impresión de ser mucho más maduros que nosotros, los estudiantes occidentales, y probablemente también más sosos y aburridos, lo que tampoco invitaba a cruzar la frontera invisible, como si supiéramos de antemano que ello solo podía dar lugar al intercambio de unas cuantas frases formales.
Fue un hecho de apariencia intrascendente el que se me quedó grabado a cuenta de uno de aquellos estudiantes iraníes durante un viaje organizado por la universidad que hicimos a Bruselas, Luxemburgo y Estrasburgo, a fin de visitar las principales instituciones de la entonces Comunidad Económica Europea, así como de la OTAN. La intuición me dice que debió ser ya en la etapa final del mismo. Viajábamos en autobús y yo estaba sentado en la mitad trasera con algún compañero -la mayoría de los estudiantes habían ocupado los asientos anteriores al mío-, y desde allí, al otro lado del pasillo podía ver en un asiento aún posterior al mío a uno de aquellos estudiantes iraníes. En mitad del trayecto, pusieron una película en la televisión del autobús que fue recibida con sorpresa y agrado por el pasaje, deseosos como estábamos de disfrutar de cierta distracción. Al comprobar que se trataba de Moonstruck (Hechizo de luna), aquella película con la que Cher -actuaba también Nicolas Cage- ganó el Óscar, observé el gesto de fastidio con que fue recibida por el estudiante iraní y, cómo de inmediato, cogió un libro y se puso a leer sosteniéndolo a la altura de sus ojos en forma de una pantalla que ocultara la del televisor del autobús. Entendí su reacción, incluso la encontré meritoria, pero por mi parte ni me planteé en ese momento la posibilidad de abstraerme de la tentación hollywoodiense.
Es una anécdota sin moraleja. La narro porque, insisto, se me quedó grabada, durante mucho tiempo pensé hacerlo y es como si así me quitara una pequeña espina. Bueno, y también porque a raíz de la guerra en Irán estamos conociendo que el nivel cultural e intelectual de los los líderes de aquel país -sin entrar a enjuiciar las características del régimen al que representan- es infinitamente superior al que ostentan las cabezas visibles de la actual administración norteamericana. Y no me sorprendería si ese hecho contribuye en alguna medida a determinar el desenlace del conflicto.
sábado, marzo 21, 2026
pueblos elegidos y razas superiores / chosen peoples and superior races
A estas alturas ya deberíamos tener muy claro que lo de los pueblos elegidos y las razas superiores culmina en masacre.
At this point, we should all have very clear that the thing about chosen peoples and superior races ends up in a massacre.
lunes, marzo 09, 2026
sábado, febrero 21, 2026
Comentarios extraídos de entre los restos de Twitter
No hay enfado más peligroso que el de una persona con buen corazón, se mantienen tranquilos, amables, y dejan las cosas pasar, hasta que un día han tenido suficiente.
La gente más tranquila a menudo tienen los límites más profundos. Cuando pierden la paciencia, no es un impulso… es el resultado de demasiadas rayas que se han cruzado.
Es la razón por la que no te sobrepasas con una buena persona, porque una vez que se cruza el límite que pueden soportar, la cosa se pone fea.
Un buen corazón tiene un fusible largo pero la explosión es permanente.
Un buen corazón se mantiene paciente durante largo tiempo, pero cuando se cansa, se aleja sin ruido.
Confundir la contención de una persona tranquila por debilidad es la forma más rápida de perder su presencia para siempre.
Los tranquilos aguantan los que más. Así que cuando han tenido suficiente, han tenido suficiente.
Una salida silenciosa es la única de la que no puedes salir hablando.
Te corto para proteger mi salud mental.
Pacífico no significa indefenso.
Una espada revestida aún tiene filo.
Los introvertidos son peligrosos.
sábado, febrero 14, 2026
Actos humanos, Han Kang
Actos humanos, la novela de la escritora coreana galardonada con el Premio Nobel en 2024, Han Kang, publicada en su país en 2014, tiene como telón de fondo la salvaje represión en Gwangju de las protestas contra la dictadura en Corea del Sur en 1980, padecida en gran medida por los jóvenes de la ciudad, tanto mujeres como hombres.
Se trata de una novela coral estructurada al modo de un puzzle, a partir de la experiencia de varios jóvenes involucrados en la protesta desde la perspectiva de ellos mismos y de sus seres allegados.
A través de una narración fragmentaria, con distintos enfoques narrativos y temporales, asistimos a momentos de los trágicos hechos así como de las consecuencias personales en algunos supervivientes a través de sus traumáticas circunstancias vitales posteriores. Ambas se complementan con escenas fantasmagóricas en torno a los caídos en la sanguinaria represión padecida por los participantes en las protestas.
De modo progresivo, a medida que se van encajando las piezas del puzzle, se obtiene la visión de conjunto en una narración que destaca por la sensibilidad y la delicadeza formal, casi elegancia, con que la autora aborda el horror que la permea de principio a fin.
martes, febrero 03, 2026
descrédito / disrepute
En otros tiempos, cuando un hombre poderoso caía en el más absoluto descrédito social se suicidaba; hoy, se encoge de hombros.
In the past, when a powerful man fell into the most absolute social disrepute he committed suicide; today he just shrugs.
domingo, enero 18, 2026
Más Chirbes
- Leyendo a Tolstoi te das cuenta de lo poco que sabríamos de la vida si no hubiese existido la literatura.
- No debería incumplir nunca ese prudente principio que me lleva a huir de los literatos, porque solo el aislamiento te hace libre, me lo repito cada vez que saco un pie del tiesto de la soledad.
- Sé que un novelista tiene que asumir que es un hombre público, pero se pasa tan bien jugando al doble lenguaje de que tú eres tú y tus novelas son otra cosa, hijas de nadie...
- A Fontane, Prusia, su patria, no le parece un país que posee un ejército, sino un ejército que posee un país; algo así podría escribirse sobre España, no un país que posee unos políticos, sino unos políticos que poseen un país.
- !Que les escriba su puta madre!, pensé con la segunda copa de champán. No tienen bastante con ser ricos, además quieren leer novelas y poesías, tener alma. Me irritaba pensar que ese era mi público brasileño...
- No soportan que nadie se mueva a su aire, sobre todo, si a ese individuo no pueden etiquetarlo.
- ...la biografía de una clase dominante que afianza su poder a través de las sucesivas rebeliones de sus herederos... los hijos legitiman su herencia renegando de ella. Se puede afirmar que el mejor regalo para esas familias ha sido un hijo díscolo.
-Critica lo que él llama el "morbo histórico", que, por pereza mental, inventa "unos valores y una figura de lo español y los declara arquetipos: es la tradición política de los que torturan la tradición para autorizar su obra política"" (de un discurso de Manuel Azaña).
- "Más vale no compartir frontera con una nación convencida de que cumple una misión" (de Ryszard Kapuscinski en Cristo con un fusil al hombro).
- En Radio Clásica ponen a la una y pico de la madrugada un disco de Tangerine Dream, rock sinfónico, o lo que sea esa música alucinógena que yo escuchaba a solas en mi apartamento del barrio de La Coma durante horas enteras: aún creía que el cumplimiento de los deseos tenía algo más que ver con la fascinación y la magia (fascinar y ser fascinado, seducir y ser seducido) que con los intereses. Apagaba la luz y me tumbaba en el suelo, cerraba los ojos y escuchaba esa música narcotizante poniéndome a uno y otro lado de la cabeza aquellos baffles...
- Haciendo zapping en televisión y oyendo los despropósitos que lanzan las emisoras fachas, me convenzo de que la derecha española pierde día a día el pudor que había guardado desde la muerte de Franco (25 de noviembre de 2010).
- La muerte concede estabilidad, convierte al individuo en personaje fiel: ninguno de los que está aquí va a darte plantón el día que vengas (sobre su visita al cementerio de Beniarbeig).
sábado, enero 03, 2026
martes, diciembre 16, 2025
El local maldito o el maldito local
Así como hay estadios de fútbol en los que un determinado equipo pierde siempre o castañas que sin venir a cuento salen malas, se constata la existencia también de locales comerciales que nunca funcionan, como si por alguna razón no les diera la gana. Espacios bien ubicados que en nada se distinguen de otros situados a su alrededor ocupados por negocios bien establecidos de muy larga duración pero que, sin embargo, por algún misterioso motivo que nadie es capaz de precisar justo en ese lugar nunca acaban de prosperar. Su teórico buen emplazamiento garantiza el que los negocios se sucedan en él con la particularidad de que ninguno de ellos se consolida, desde luego no en comparación a aquellos otros que ocupan la misma calle.
Si estoy familiarizado con tan desconcertante fenómeno es porque una de esas lonjas malditas se situaba en el espacio adyacente al portal del piso en el que viví durante mi infancia y juventud. Ubicada en una calle céntrica de Bilbao, nada en apariencia la distinguía de las otras con las que compartía acera salvo que, a diferencia de éstas, en ella los distintos negocios que la ocupaban se sucedían con llamativa regularidad. Quienes vivíamos próximos a ella nos dábamos cuenta de la circunstancia, una de esas que se comenta en alguna comida familiar al coincidir con el enésimo traspaso de negocio, no así quienes procedían a alquilarla, comerciantes no tan familiarizados con el entorno incapaces de advertirla al no existir a simple vista elemento alguno que permitiera distinguirla, o desdeñosos en caso de haberles llegado algún comentario que a buen seguro no dudarían en tildar como habladurías.
El caso es que este último verano pasé unas horas en Bilbao, algo que tengo la oportunidad de hacer con mucha menos frecuencia de lo que me gustaría, y tal y como acostumbro cuando se da la circunstancia aproveché -ay, la nostalgia- para acercarme a la calle donde se encuentra aquel piso en el que viví, y esto es lo que me encontré al pasar por el infausto local situado al lado de mi antiguo portal...
lunes, diciembre 01, 2025
lunes, noviembre 24, 2025
viernes, noviembre 14, 2025
Isabel Díaz Ayuso, musa y faro
domingo, noviembre 02, 2025
Cartas luteranas, Pier Paolo Pasolini
Con motivo, hoy, del 50 aniversario del asesinato de Pier Paolo Pasolini, recupero la reseña sobre sus cartas luteranas que en su día escribí para espacioluke.
Como su mismo título indica, un espíritu de ruptura y de reforma anida e impulsa la colección de artículos escritos por Pier Paolo Pasolini publicados en la prensa italiana a lo largo de 1975, apenas unos meses antes de su turbio asesinato acaecido en el mes de noviembre del mismo año.
Ruptura con el viaje emprendido por la sociedad italiana a partir de los años sesenta de la mano de una Democracia Cristiana hueca, huérfana de ideología, asentado su poder en la satisfacción de valores propios de la pequeña burguesía –no muy distintos de los cultivados por el régimen fascista- y en una novedosa e imparable cultura del consumo sustentada en el imperio del hedonismo.
Pasolini se erige en portavoz, en acérrimo defensor de las subculturas populares de raigambre campesina y proletaria que están siendo arrasadas por la nueva “ideología”, al tiempo que denuncia la confusión y el empobrecimiento que semejante proceso conlleva, el desarraigo que produce en sus miembros la suplantación de costumbres arcaicas, bien arraigadas, que dotaban de carácter y de sentido a sus comunidades, en beneficio de una aspiración que es fiel reflejo de un instinto pequeño burgués.
En tal sentido, cabe tildar a Pasolini de reaccionario, algo de lo que él mismo se hace eco en el subtítulo de su obra: El progreso como falso progreso. No todo lo nuevo es bueno, y no debe ser aceptado sin más por su condición novedosa sino sólo después de ser sometido a un juicio crítico. Una máxima perfectamente válida hoy día en que cualquier novedad viene rápidamente asumida por la sociedad gracias, en buena medida, al interés de sus promotores envuelto en efectivas estrategias financieras y publicitarias.
Entonces, los peones al servicio del poder a la hora de introducir los cambios y facilitar su acogida acrítica por parte de la sociedad eran la enseñanza obligatoria y la televisión, auténticos caballos de batalla contra los que se lanza Pasolini, consciente de que el nuevo sistema de valores basado en el consumo no admite alternativas, como tenemos hoy la oportunidad de corroborar. En este sentido Pasolini se erige en una figura visionaria, capaz de advertir la magnitud del cambio que se está produciendo y de su naturaleza irreversible.
La rabia, la frustración de Pasolini ante la deriva a la que se ve condenada la sociedad italiana por los cambios de los que él es testigo y las virulentas invectivas en que se plasma dirigidas hacia aquellos representantes del poder que él considera máximos responsables y para quienes exige un proceso, pudieron equivaler a su condena. Queda también patente en sus escritos su desesperación ante la incomprensión que su análisis provoca en intelectuales a los que él invoca: Moravia, Calvino. Consciente asimismo de sus propias carencias, apela a expertos que le ayuden a estructurar su pensamiento que él desgrana impulsado por la intuición y la observación, a fin de dotarlo de una mayor consistencia, de un rigor metodológico.
Todo ello adquiere aún mayor dramatismo con la perspectiva que nos da el saber que se produce en las vísperas de su inquietante y, nunca suficientemente aclarado, asesinato. Pero es sobre todo a la vista de la terrible deriva en la que ha caído la sociedad italiana, un fenómeno que nadie puede descartar que un buen día atraviese los Alpes como hace bien poco anunciaba Umberto Eco, que las palabras de Pasolini cobran un tono profético: la destrucción de las culturas populares, de sus códigos y valores, la desideologización de la sociedad, el imperio del consumismo, son procesos todos ellos que facilitan la manipulación ante la ausencia de referentes que no emanan desde el mismo poder, y de ahí la creciente sensación de extravío a que da lugar… Leídas desde nuestro país transcurridos treinta y cinco años desde su concepción las Cartas Luteranas de Pasolini no es que mantengan su vigencia, es que producen escalofríos.
lunes, octubre 27, 2025
Diarios: A ratos perdidos 5 y 6, Rafael Chirbes
El tercer y definitivo volumen de los diarios de Rafael Chirbes: A ratos perdidos 5 y 6, refleja con profusión de detalles la decadencia física del escritor valenciano con la publicación y el éxito de crítica de sus dos últimas novelas: Crematorio y En la orilla, que a la postre apuntalarían su reconocimiento, como telón de fondo. Un espaldarazo al que él asiste más como testigo que como protagonista, enfrascado en los pormenores de una vida cotidiana un tanto aparatosa, las exigencias de una salud ya quebradiza, y parapetado tras un carácter escéptico y atormentado. Es como si su proyección pública y la íntima transitaran por sendas paralelas que se tocan solo cuando debe hacer presencia en actos de promoción.
Los ocho años que abarcan las anotaciones recogidas en este tercer volumen, desde 2007 a 2015, ofrecen una amplia panoplia de sus quebrantos físicos: vértigos, mareos, erupciones cutáneas, toses recurrentes, claustrofobia, insomnio, pérdida de memoria, la depresión siempre al acecho, hasta que los síntomas se agudizan en los últimos compases del libro anunciando la enfermedad que pondría fin a su vida. Todo ello viene reflejado de forma testimonial pero recurrente a medida que Chirbes se esfuerza en aprender a convivir con sus crecientes limitaciones corporales y mentales. La dimensión física es, por tanto, una constante en los diarios, agudizada a su vez por la enfermedad de Paco, su acompañante en la casa de campo, una especie de protegido del escritor que se ocupa del mantenimiento de la vivienda, de quien este se hace cargo al caer enfermo dada su creciente dificultad para valerse por sí mismo, hasta su traslado a su pueblo natal en la provincia de Cáceres.
Los comentarios e implicaciones de las constantes vicisitudes físicas y médicas alternan con las anotaciones sobre sus numerosas lecturas. Chirbes es un lector voraz: novela, sobre todo, también ensayo, poesía, historia. Cabe imaginar el morbo que sus comentarios despertarían en el “mundillo” literario español a raíz de la publicación de sus diarios, y es que no es frecuente el poder conocer el parecer de un autor reconocido, sin ninguna clase de filtro, sobre libros publicados por autores vivos. Conocemos así también sus preferencias e influencias, a través de autores que se revelan recurrentes como Benito Pérez Galdós o Balzac, abarcando sus gustos desde los clásicos españoles y franceses (desluce un tanto la lectura que los abundantes y prolijos pasajes en francés no hayan sido traducidos, cabe pensar que por tratarse de transposiciones de otros libros publicados) hasta la novela centroeuropea del siglo XX, con incursiones en los más variados ámbitos literarios. Y es que lee sin descanso, en buena medida a fin de paliar la sensación de pérdida de tiempo que le aflige cuando no escribe, que se revela una constante en su vida.
Chirbes se revela un escritor tortuoso, inseguro, quizás por su autodidactismo, por su personalidad escéptica -las dificultades para sacar adelante su novela Crematorio es una constante en el segundo volumen de sus diarios-, un procrastinador temible, siempre temeroso de no concluir a tiempo breves ensayos que se ha comprometido a entregar, discursos que ha de pronunciar en sus apariciones públicas. Sólo en sus diarios parece mostrarse un tanto más relajado, aunque no siempre, los cuales concibe como un modo de continuar practicando la escritura mientras sus proyectos “profesionales” parecen siempre tambalearse. Aún así, cuestionarse el sentido de dichos diarios, que escribe con una pluma estilográfica cuyo sonido al rozar la superficie del papel parece relajarle en la madrugada, es una constante en él, sobre todo cuando se impone el transcribirlos en el ordenador.
Los problemas físicos, las lecturas, también películas que ve y piezas musicales que escucha, y sus avatares con la escritura, se ven punteados en los diarios por los comentarios sobre sus viajes y desplazamientos, sean por motivos profesionales o por placer, más frecuentes los primeros, sus escarceos sexuales, un tanto sórdidos, excesos cada vez más ocasionales con el alcohol, sus diatribas contra los gobernantes socialistas en quienes vislumbra el colmo del cinismo, también contra los dirigentes locales dedicados a arrasar su tierra, la Comunidad Valenciana, con esa prepotencia garrula cuyo ecosistema de podredumbre humana quedaría plasmado en sus dos últimas novelas, sin olvidar las evidentes insuficiencias de la transición española. Los momentos placenteros no abundan, si acaso los proporcionan, además de ciertas lecturas, películas y obras musicales, los animales de compañía, perros y gatos que pululan por una casa campestre cuyo mantenimiento se revela más y más exigente, en especial una vez su amigo Paco se ve impedido para dedicarse a ella.
A medida que los diarios avanzan, la soledad y el miedo a la muerte adquieren una corporeidad cada vez más difícil de sobrellevar, reflejados en sus episodios de asfixia, en su preocupación por la suerte que aguarda a los animales con los que convive, en ningún caso respecto a la consideración futura de si obra, de ahí que relativice el éxito de sus últimas novelas, tardío quizás, como si no acabara de creérselo y encontrara solaz en alguna crítica un tanto escéptica que lee entre tanta supuesta aclamación. Su visión aguda y desengañada de la vida nos es transmitida desde una actitud sencilla, pedestre, sin pretensiones, acorde con un bagaje familiar humilde y honesto al que nunca ha dado la espalda. Además de por su franqueza, como personaje de sus propios diarios, Rafael Chirbes termina por hacerse entrañable al lector, en buena medida, por su nula disposición a mostrarse como tal.
La reseña sobre el primer volumen de los diarios de Rafael Chirbes se puede leer aquí.
sábado, octubre 11, 2025
Actualización / Updating
Estoy actualizando las condiciones para el trato con mi persona.
I am updating the terms and conditions for dealing with me.
domingo, septiembre 28, 2025
miércoles, septiembre 17, 2025
egoísmo / selfishness
La idea en esta sociedad es que el egoísmo nos hermane, como si la suma de todos los egoísmos individuales se fuera a traducir en felicidad colectiva.
The idea in this society is that selfishness unites us, as if the sum of every single selfishness would translate into colective happiness.





