es un embustero
a ver, nada nuevo
es ya tradición
al afearle sus mentiras
reacciona como un matón
Durante la larga temporada en cuyo escaparate estuvo expuesto entre instrumentos musicales y partituras -porque no es como más tarde, que las novedades se empezaron a suceder unas a otras, entonces un disco así era una novedad en sí mismo; baste recordar que Franco aún no había muerto-, cada vez que pasaba por delante de La Casa de la Música toda mi atención se volcaba en la portada de un elepé. Retratado desde una posición baja, como si el fotógrafo estuviera ubicado a la altura de sus espinillas, mostraba en primer plano a un joven vestido con unos ajustados pantalones de cuero negro abrochados con un aparatoso cinturón y con una camisa de manga larga también oscura mientras con cada mano sujetaba un micrófono y el mástil al que iba unido, envuelto todo él en una intensa luz azul. Hacia el fondo, próximo a la fuente del destello luminoso que se esparcía por la imagen, se adivinaba el perfil de otro tipo que, de espaldas, sujetaba una guitarra y cuya voluminosa cabellera remitía por su textura a la de aquel otro músico al que más tarde vería en el cartel pegado en la fachada del instituto. The Doors. Live, era todo lo que aquella portada decía pero su profunda tonalidad, las poses de quienes en ella aparecían junto a su aspecto conformaban una estampa hipnótica que me anunciaba que allí había algo, fuera lo que fuera, que merecía la pena descubrir.
Breve fragmento del relato "Último deseo en clave de jazz", en homenaje a Jim Morrison en el 52 aniversario de su muerte.
Al quedarse sola, la pareja debate sobre las ventajas e inconvenientes del campo con respecto a la ciudad y convienen que a la larga uno y otro debían resultar embrutecedores por igual, impresión que se afianza con el transcurso de las jornadas: “Estábamos en el pueblo como entre los muros de una cárcel… La cola de las mujeres con las aguadoras, los madrileños avarientos, los pescadores interesados por las piernas de Dolores -el decorado se repetía todos los días”. Los esbozos neorrealistas en la descripción de la vida en el pueblo y de sus habitantes no tarda en ceder paso a una visión áspera, desmitificadora. Deciden entonces marcharse del pueblo para ir de un sitio a otro, sin quedarse en ninguno, pero tampoco esto les satisface: “Varias veces, al llegar por la noche a un pueblo, juramos acabar nuestra vida en él y, al día siguiente, lo abandonamos, expulsados por el hastío, el calor, la mala comida… Los lugares en que deseábamos vivir… eran perfectamente sustituibles y, pasado el primer momento de entusiasmo, nos fatigaban enseguida”.
-Comienzo a estar harta de todo esto -reconoce por fin Dolores-. La gente primitiva me aburre -añade, y su pareja, narrador a su vez de la historia, no puede por menos que darle la razón: -Sí, a la larga resulta fastidiosa -concluye. En un giro inesperado, no obstante, éste revela un rasgo de humanidad al reconocer que las carencias evidentes no están sólo en los lugareños: “Nuestro interés por la gente era meramente superficial y ocultaba, debajo, una crueldad e indiferencia profundas”, admite. La actitud característica de quien, por bienintencionado que sea, se acerca a un lugar contemplando únicamente las opciones para su disfrute personal; la actitud propia del turista, cabría decir. Eso sí, la pareja protagonista jamás alcanzaría a adivinar, mucho menos a entrever, que el germen del turismo, una vez arrasada la costa, con el paso de las décadas acabaría por cebarse con idéntico ímpetu también con muchas de las ciudades de las que provenían, y a las que antes o después acababan por regresar, dejando a sus descendientes sin escapatoria.
Amigos imaginarios
Te dejarán siempre tirado
Y cuando todos los buenos tiempos terminen
No los verás ya a tu lado
Porque se apresuran adonde está la acción
Y te tacharán de su lista
¿Comprendes ahora?
Que para los amigos de mentira
No existes
No no
Te preguntarán dónde has estado
Sin esperar nunca a tu respuesta
Vendrán a encontrarte cuando tu barco arribe
Sin sostenerte nunca la mirada
Como todos los amigos que han sido honestos y sinceros
Pregúntate con quién estás hablando
De una cosa puedes estar seguro
Amigos imaginarios
No pueden verte
No no
Puedes pintarles un bonito cuadro
Pero ellos no entenderán
Puedes contar todos tus amigos con los dedos
De una mano abrasada
Amigos imaginarios
Siempre te dejarán colgado
Y nos les volverás a ver
Porque se han marchado adonde está la acción
Y te han tachado de su lista
¿Comprendes ahora?
Amigos imaginarios
No existen
No
Amigos imaginarios
No existen
No no no
We've created a society in which goodness makes a potential victim out of you.
El chubasco que se suponía que iba a caer debe ser el que pedí por mi cumpleaños hará un par de semanas.
The shower that was supposed to fall must be the one that I asked for on my birthday more than two weeks ago.
De jóvenes, buscaban epatar a la burguesía. Una vez aburguesados, intentaban epatar a la progresía.
As youngsters, they seeked to astound the bourgeois. Once become bourgoise they tried to astound lefties.
Tengo para mí que los católicos practicantes tienden a apoyar proyectos políticos que nos conducen a una sociedad más despiadada, mientras que son los agnósticos y ateos quienes aspiran a una sociedad más compasiva.
It's my belief that practicing catholics tend to support political projects that lead to a more ruthless society, while it is agnostics and atheists who aim for a more compassionate society.
De António Lobo Antunes apenas había leído su ópera prima, Memoria de elefante, suficiente, no obstante, para corroborar que se trata de un autor “muy suyo”, uno de esos escritores con un estilo y un mundo propios, aunque entonces fuera todavía en ciernes. Por si me quedaba alguna duda, la lectura de ¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar?, una novela suya de madurez publicada originalmente en 2009 y en España en 2012 (Literatura Mondadori) con la traducción de Antonio Saéz Delgado, ha venido a confirmar esa aureola que envuelve al veterano escritor portugués que ya se vislumbraba entonces.
Sabedor, por tanto, de que se trataría de una lectura exigente, me atrajo su temática: el retrato de una familia venida a menos compuesta por siete miembros, u ocho si incluimos a Mercília, la anciana asistenta que lleva con ella toda la vida y que bien pudo ser la hija bastarda del bisabuelo de los Marques; o nueve, si contamos al joven, también bastardo, que irrumpe en el tramo final de la novela desde la finca en la que el padre de familia se dedica a la cría de toros de lidia -la novela está estructurada como una réplica del desarrollo de una corrida de toros-.
A través de una sucesión de voces correspondientes a los distintos miembros de la familia, Lobo Antunes se vale de un discurso vagamente inconexo, introspectivo, reiterativo, obsesivo por momentos, evocador y nostálgico en otros, intercalado con esbozos de diálogo o interpelaciones que en ningún caso se extienden más allá de una simple frase, como reflejando así la incomunicación en la familia. En lugar de intercambios nos encontramos con una sucesión de monólogos ensimismados que se alternan y, por momentos, se intercalan con una mezcla de familiaridad y extrañeza.
El padre distante y mujeriego, derrochador, adicto al juego de la ruleta, obsesionado con el número diecisiete; la madre fría y amargada, de buena posición por herencia, que sólo encuentra solaz en los ratos que pasa con la mujer que le visita para hacerle la manicura; Francisco, el primogénito que liquidará los restos del patrimonio familiar según le convenga; Beatriz, fracasada sentimentalmente tras dos matrimonios fallidos; Joaizinho, hijo homosexual entregado a sus escarceos con chicos en el parque; Rita, delicada de salud y fallecida de forma prematura y, por fin, Ana, siempre de visita en el descampado a fin de satisfacer su adicción a la heroína. Y Mercília, claro, omnipresente durante la infancia de los hijos hasta ser despedida tras convertirse en un estorbo dada su avanzada edad. Todos ellos alternando sus vicisitudes entre la casa en la ciudad y en la finca.
¿Qué caballos son aquellos que hacen sombra en el mar? -el título hace referencia a una visión alucinada y obsesiva que tiene Beatriz-, constituye una lectura al mismo tiempo exigente y gratificante. Si cada familia es desgraciada a su manera, ésta lo es al modo de Lobo Antunes. A juicio del lector queda decidir si la historia y los numerosos hallazgos que contiene compensan el discurso narrativo inconexo, un tanto abstruso, y ese frecuente tratar de identificar el personaje al que corresponde en cada momento la voz narrativa.
Perspectivas del techo del Palacio de Cristal en El Retiro a través de instalaciones en la exposición de Pauline Boudry y Renate Lorenz.
Los policías infiltrados en movimientos sociales definen su estrategia en asamblea. Multitudinaria, en Vista Alegre.
The police infiltrated in social movements define their strategy in an assembly.
Considerando que estos últimos años me he sentido incapaz de abordar la lectura de un clásico y, aún más, dudaba de mi capacidad para poder hacerlo en el futuro, el haber leído el primer libro de El Quijote se me antoja una alegría y, sobre todo, un logro personal.
Aunque sobre la obra cumbre de Cervantes está ya todo dicho, y varias veces, me voy a permitir el lujo en forma de redundancia de apuntar algunos detalles que me han llamado la atención.
Así, lo más curioso es que la lectura no me ha supuesto un gran esfuerzo, si acaso una buena dosis de paciencia dada su extensión, porque El Quijote sorprende por su amenidad y por su capacidad para entretener; entretenimiento del bueno, entendámonos.
El fuerte de la novela está en los diálogos, en especial entre el Quijote y Sancho Panza, pero también entre cada uno de ellos con los distintos personajes que van apareciendo en la trama. En contraste, las historias intercaladas en la narración, protagonizadas por algunos de estos personajes, en su gran mayoría giran en torno al amor y al desamor. No son otra cosa que historias románticas en clave de drama, narradas oralmente, cuya feliz resolución al fundirse en el discurrir de la acción requiere de complicidad por parte del lector. Así, por ejemplo, el villano pérfido y desleal transmuta en gentil hombre en un abrir y cerrar de ojos.
Llama también la atención la brevedad de los episodios más emblemáticos: la carga de El Quijote contra los molinos de viento, o su feroz combate contra los pellejos de cuero rellenos de vino a quienes confunde con un gigante, se despachan en unos pocos párrafos. Su significancia reside en su capacidad para ilustrar con un par de brochazos el sentido del desvarío del protagonista que, por otra parte, linda con la coherencia de su discurso. Sobre semejante dualidad se erige la grandeza del Caballero de la Triste Figura.
La novela se caracteriza también por ciertas incongruencias y licencias que contiene, así en momentos se da a entender que a Sancho Panza le han robado la mula mientras que en otros parece que la conserva. Queda claro que el rigor editorial en aquel tiempo no resiste comparación con el actual.
Por fin, se agradece el rico reflejo que la novela aporta sobre la sociedad de la época: la división de clases, la presencia de la religión y de los religiosos, la mayor o menos pureza de sangre, la misoginia, el entorno rural, la expresión a través de un lenguaje mucho menos directo que el actual, al tiempo que se repara en aquellas cualidades que la hacen inmanente.
Ah, y qué buena la paradoja de que la novela por excelencia consista en una crítica despiadada de la lectura.
Después de catorce años, la web digital de agitación cooltural, Agitadoras, ha subido su número de despedida.
Tras colaborar en ella durante los diez primeros años de su andadura, no podía faltar en ocasión tan señalada.
"Se dice pronto", es el título de mi contribución.
En mi primer desplazamiento en el tren de Cercanías, ya sin mascarillas, me contagio del covid. Por alguna razón, el virus ha quedado fuera del radar informativo pese a que sigue campando a sus anchas. En la farmacia reconocen que está habiendo cantidad de casos. Toca cuidarse.
¿Hay mayor signo de debilidad que no mostrar ninguna debilidad?
Is there any major sign of weakness than not showing any weakness?
Ser muy original puede suponer un problema a la hora de encontrar almas gemelas.
Being very original can become a problem when seeking twin souls.
Así como con Manuela Carmena los grandes medios lo magnificaban, ahora lo ocultan. Ante la proximidad de las elecciones cabe pensar que se esmerarán aunque vaya uno a saber..
Esos leves giros de guión que gradualmente, a lo largo de los años, se introducen ene los sueños recurrentes.
Those subtle plot twists that gradually, along the years, are introduced on our recurring dreams.
El tradicional ayuno familiar en Navidad.
The traditional family fasting on Christmas.
La democracia en España se basa en la intromisión de poderes.
Democracy in Spain is based on the meddling of powers.
Una edición limitada de ejemplares de la Constitución Española forrada con bordes de metal afilado en portada y contraportada para emplear como arma arrojadiza.
Si en lugar de en Catar, el Mundial de Fútbol de 2022 se estuviera celebrando en España, Naranjito habría sido desplazado por Ladrillito.
Ir contra España en nombre de España es el colmo de la españolidad.
Going against Spain in the name of Spain is the ultimate Spanishness.
Pasé unos 20 años soñando que volvía de incógnito a la casa en la que viví mis primeros 25.
Y es que en Tostonazo, su reciente novela, Santiago Lorenzo describe de pasada a una empresaria que facilita a los antiguos inquilinos visitar su antigua casa. Yo hubiera pagado, aún lo haría, por algo así.
También Kenneth Koch parece tener fijación por las casas en las que vivió, como queda reflejado en su poema: A mis viejas direcciones.
Ahora que las declaraciones entre rancias y mega-rancias que ha hecho Joaquín Sabina, y sus decisiones ante su inminente gira, parecen haber soliviantado a tantos de sus seguidores, me ha parecido oportuno subir este microrrelato -Cariño, dime que no es verdad- que escribí hace algunos años. Dice así:
Asistían al único concierto en España de SU grupo, aquel que tanto había contribuido a forjar su identidad. Tenía todos sus discos, imitaba su “look” y en secreto agradecía que no hubieran conocido el éxito masivo porque ello estrechaba su relación.
Mientras cerca del escenario, con los ojos cerrados, bailaba extasiado al ritmo de “Getting High”, un temazo de su época psicodélica, hasta se olvidó de la inquietud que le producía no saber dónde dormirían esa noche. Fue al abrirlos, sólo un instante, cuando recibió la sacudida.
En el palco que parecía habilitado como zona vip distinguió de pie, aplaudiendo, siguiendo con torpeza el ritmo de la música, a alguien que guardaba un parecido extraordinario con el presidente del gobierno: la misma melenilla ridícula, la camisa de marca con el logo bien visible, los pantalones abotonados a la altura del ombligo, las pulseritas de colores en la muñeca. Para entonces había dejado de bailar, sus ojos como platos, porque sí, aquel tipo era el mismísimo...
“Qué, ¿te ha subido?”, le llegó la voz de Eva justo cuando Harry Lee estiraba el solo de guitarra. “¿El qué?” respondió abstraído como si ella habitara otro mundo. “El hongo, ¡qué va a ser!”
Sirva para ambientar a los seguidores de Sabina cuando vean a Andrea Levy y a Marta Rivera de la Cruz bailar en la zona vip en su próximo concierto.
El kaos autoinducido en la sanidad pública madrileña avala la teoría de que los neo-punks son muy de derechas.
Que luego escuchen a Mecano y a Depeche Mode en la intimidad refuerza la incoherencia del tiempo actual.
Y el que por su aspecto e indumentaria jamás los identificarías.
¿Por qué será, una noche me pregunté a mí mismo, que cuando escucho esta música echo de menos un mundo ya desaparecido del que nunca formé parte?
Flotadores para nadar en la abundancia (informativa, cultural, del entretenimiento).
Floats for swimming in the abundance (informative, cultural, of the entertainment).
Muy pocos periodistas en España que no acaben sucumbiendo a la tentación de protagonizar los titulares.
¿Cuánto lograremos aguantar hasta reconocer que en España se riega por encima de nuestras posibilidades?
How long we will hold on before admitting that in Spain we water on top of our possibilities?
Fuentes bien informadas aseguran que la propuesta de una huelga de hambre en protesta por la subida de impuestos será finalmente rechazada en la asamblea de millonarios españoles.
Well informed sources assure that the proposal for a hunger strike in protest for the tax rise will finally get rejected at the assembly of Spanish ,millionaires.
Tan pronto termine de aportar soluciones a los problemas del mundo, me pongo con los de casa.
As soon as I end up providing solutions to the world's problems, I´ll get down to those at home.
Si algo recuerdo de las películas tempranas de Jean-Luc Godard es que salían muchos personajes leyendo libros.
If there's something I remember from early Jean-Luc Godard films is that they showed many characters reading books.
El asalto final de los números sorprenderá a las letras al borde de la guerra civil por la colocación de una coma.
The final assault by the numbers will surprise the letters on the brink of civil war due to the placement of a coma.
I remembered having read some or other review about Ron Sexsmith when I saw one of his records in the library. A genuine and sensitive songwriter, one of those enjoyed by savy journalists. Besides, the poor guy is Canadian. I took it from the shelf with illusion.
My intuition proved to be right. I like Ron Sexsmith. I enjoy his sensitivity and his talent. And I don’t mind if he is Canadian.
That day of June, dry and sunny, I decided to take his record to Central Park instead of more recent ones. “Today is your turn, Ron”, I said to him.
I listened to the record sitting on the shadow under a tree. A collection of moods from which even the most fragile ones make you feel good.
As I listened to his music I told myself that surely Ron Sexsmith would play some time in New York. Here it’s not a matter of intuition. Everyone does it. I wondered if he would chose the Bowery Ballroom, or probably the more intimate Mercury Lounge. And I told myself that it would be nice to attend one of his concerts.
The sun was still strongly projected on the skyscrapers on the West Side when I got on the way back home. Step by step, in no hurry, I made my way to Fifth Avenue and I stopped to check books and movies on tape in the library on the corner of 41st Street. As if I hadn’t checked them enough already! But I don’t mind, it comforts me.
The evening was falling when I got on the way back home. In the street there were less people to be seen that moved around less urgently than before. Around 25th Street, when I was close to reach the sidewalk that runs along Madison Park, it came to meet me the sound of live music. I went there instinctively.
I had barely taken a few steps when I recognised the guitar chords coming my way through the trees. Even more surprising was having them so fresh in my head.
I sped up towards the corner of the park from which the sound came out. There, on a field, two or three hundred people were sitting on the grass around a modest stage on which some musicians played.
“I brought a song into this world,
Just a melody with words...”
Amador Fernández-Savater, el teórico que más y mejor ha reflexionado sobre el movimiento 15M, publicó el pasado año, coincidiendo con el décimo aniversario de la ocupación de las plazas, La fuerza de los débiles: El 15M en el laberinto español. Un ensayo sobre la eficacia política (Editorial Akal). Una obra planteada, según el autor, desde la premisa de que mientras se haga balance no hay fracaso sino aprendizaje compartido y una posibilidad de insistir distinto. A tal fin, reflexiona sobre la naturaleza de la “democracia disuadida” instaurada en España tras la dictadura y sobre la impugnación que para ella representó la emergencia de un 15M basado en “la fuerza de los débiles”. Analiza, por último, la ineficacia del asalto institucional desde la lógica de transformación propia del proceso quincemayista.
Así, el 15M habría supuesto la mayor posibilidad de fuga hasta el momento respecto de lo que Fernández-Savater denomina la democracia disuadida, implantada en España en la Transición. Un sistema que proporciona legitimidad y justificación a lo que se instaló por la fuerza y el miedo. Una democracia basada en un discurso consensual como garante último de la paz y la convivencia, a través de una lógica bilateral, o plurilateral, que abarca las cuestiones políticas y económicas pero tilda de insensato todo aquello que la cuestione o desborde. El resultado es un pueblo polarizado en torno a los partidos políticos, encogido por la manipulación en las guerras simétricas del tablero de juego político, y ausente en la medida en que se disuade a cualquier opción capaz de desarmar el tablero.
Frente a ella el 15M abriría un espacio donde experimentar modos distintos de convivir y decidir sobre lo común, llamado a configurar un pueblo diverso, polimorfo, mutante. Una democracia en movimiento, insurgente, sin miedo a la vida, que elige la autoorganización del caos: habitar el conflicto como base de otra convivencia.
Más que una democracia o una paz civil, la española vendría a ser una tregua ambivalente, efecto también de la fuerza de los débiles, en la que las hostilidades se reacomodan bajo la amenaza de un franquismo de retaguardia que resurge al ser cuestionados los fundamentos disimulados del orden. Pese a sus limitaciones, en ella se abren nuevas posibilidades para la acción siempre que se entienda que la discontinuidad absoluta entre dictadura y democracia es una ilusión, error en el que caería el Partido Comunista en la Transición, así también la idea de que no ha cambiado nada, como durante décadas insistió ETA con el trágico balance de sobra conocido.
La fuerza de los débiles debería emplearse en una guerra defensiva cuyo objetivo no es ganar sino no perder, una guerra que recae en el pueblo y trata de poner el tiempo de su lado, ese tiempo que al dinero le falta. A tal fin crearía una red en base a la igualdad y la pluralidad que le permita autoorganizar el caos a través de una telepatía colectiva que es producto de un clima afectivo común y que hace posible la discordia.
El enfriamiento de la energía 15M hacia finales de 2013 respondería a un fracaso por parte del movimiento a la hora de dotarse de una racionalidad propia y al hecho de redirigir la mirada hacia los viejos espejos, que le devuelven una imagen infantil, insuficiente. Es entonces el momento del asalto institucional, que en su apuesta por la vía electoral desactiva el ritmo, la vibración y la fuerza del 15M. El código populista del partido emergente deshecha la eficacia de la cooperación, pasándose así de las prácticas experimentales a la eficacia realista, de cualquiera a los que saben, del corazón a los relatos estratégicos; en lugar de una infancia que hay que actualizar, se erige en un adulto más en el molde dominante.
La política en representación de los débiles se convierte en un asunto de comunicación en manos de expertos que se dirigen a la opinión pública, la experiencia compartida se abandona en favor de la producción de espectáculo. La gran victoria en la batalla electoral conlleva civilizarse al aceptar los tiempos del Estado y su elecciones, el tiempo mediático y su agenda. La traducción que Podemos hace del 15M no pretende inventar una nueva relación con la política sino simplemente una nueva política de los políticos, pero un pueblo de televidentes no puede desafiar el estado de disuasión. Los afectos horizontales se verticalizan, se traducen demandas pero se representa una fuerza que ya no se ejerce y el débil es derrotado cuando empieza a pensar con las categorías del fuerte.
Amador Fernández-Savater añade el 15M a otros fenómeno disruptivos de la historia reciente de España, como el que supuso el anarquismo en 1936 o el del otro movimiento obrero en 1977, aquel ajeno a partidos y sindicatos, momentos decisivos en los que se abortó la revolución para acabar perdiendo finalmente la guerra.
La eficacia de la transformación consistiría, por tanto, no en el acceso a cuotas institucionales sino en el surgimiento de nuevos saberes y una nueva realidad. Al carecer de garantías accederíamos a ella cuando dejamos de tener una relación instrumental con todo, se nos regala si tenemos el atrevimiento a ser desbordados. Sólo entonces la defensiva deviene acción afirmativa, a través del amor propio y a la trama de los vínculos.
Como en el fútbol, descansos pautados en plena lidia a fin de que el toro se refresque y pueda seguir dando juego.