A nadie se le escapa que nuestro anterior presidente de gobierno, Don José María Aznar, tenía a gala emplear un discurso bronco, a un tiempo chato y cortante, y siempre lacónico, partidario del mazazo ¨si breve dos veces contundente¨. Pero he aquí que desde que abandonó las responsabilidades de gobierno el señor Aznar ha sido capaz de escribir dos libros, dos gruesos volúmenes que en conjunto suman 680 páginas de prosa aznariana. La primera lectura que cabe hacer de semejante fenómeno es que el abandono del poder ha debido conllevar un profundo cambio o transformación en la idiosincrasia del distinguido personaje. Pero más sorpendente aún resulta el ahínco, el denuedo con el que el señor Aznar demuestra haberse entregado a sus veleidades literarias; 680 páginas son muchas páginas. Haciendo cálculos, resulta una media aproximada de dos páginas diarias escritas desde que se vio liberado de sus responsabilidades políticas. Ello teniendo en cuenta sus múltiples viajes a distintos países, compromisos universitarios y charlas y conferencias en numerosos foros. Desde luego, si se lo propone, Aznar es capaz él sólo de acabar, no ya con aquellos famosos records de atletismo, sino también con el récord de productividad literaria que hasta ahora ostentaba Corín Tellado.
miércoles, abril 20, 2005
domingo, abril 17, 2005
A contracorriente
Es un hecho probado que en Euskadi el voto a los partidos de implantación estatal aumenta considerablemente en las elecciones generales, mientras que el voto nacionalista experimenta un empuje en los comicios autonómicos. Se aduce como explicación que el electorado fluctúa en función de que sea el gobierno nacional (o estatal) o el autonómico el que está en juego. El primero movilizaría el voto de los partidos de ámbito estatal, mientras que el segundo movilizaría los de carácter regionalista. Personalmente, nunca he entendido dicha lógica. Siempre me ha parecido más conveniente reaccionar al revés de lo que se supone que es la regla, esto es votar nacionalista (o regionalista) para defender a ultranza los intereses vascos en Madrid y votar a los partidos ahora denominados ¨constitucionalistas¨ en los comicios autonómicos a fin de atemeperar en casa los excesos de celo nacionalistas.
jueves, abril 14, 2005
14 de abril
Otro 14 de abril, fecha intrascendente para la mayoría. Así nos va. Son ya setenta y cuatro años. Difícil que queden testigos directos, y sin embargo unos cuantos, bien sea por testarudez, por romanticismo, por dignidad, impiden que se extinga del todo la llama que ilumina el recuerdo de este país desmemoriado, que pagó tanto orgullo en su historia lejana con ingominia en su historia reciente. Fantaseo con que un día sus gentes rindan tributo de forma espontánea a toda esa serie de valores encarnados en un buen número de personas que un día muy lejano se propusieron llevar a cabo transformaciones sociales muy actuales, ¨temeridad¨que muchos de ellos acabarían pagando con sus vidas, pasando así a engordar la Historia de los Sueños Rotos, también conocida como Historia Contemporánea de España.
miércoles, marzo 16, 2005
No entiendo de Economía
Siempre he sido torpe en los asuntos de Economía. Lo mío son las Letras, las Ideas (así, con mayúscula; que la Economía se me de mal no se debe a que sea tonto sino a una descompensación de las energías en mi cerebro). Así por ejemplo no comprendo esa tendencia que se consolida año tras año y que consiste en que las mismas empresas que declaran haber obtenido beneficios record, anuncian al mismo tiempo recortes en sus plantillas para aumentar su competitividad. ¿Quiere esto decir que en caso de sufrir pérdidas las hubieran compensado potenciando las contrataciones de nuevo personal? Supongo que no. Lo que pasa sencillamente es que los tajos al personal, por no hablar de las congelaciones salariales, son independientes de que las empresas tengan beneficios o pérdidas; algo así como un signo de los tiempos, un corolario de la globalización como el calentamiento global o la guerra preventiva. Parece evidente que si hoy en día alguien quiere aumentar de verdad su poder adquisitivo lo que ha de hacer no es trabajar más tiempo o más duro sino amasar más y más acciones de empresas.
lunes, marzo 14, 2005
Se cumple hoy un año...
APOGEO Y CAÍDA DE UN GESTOR ILUMINADO
Alguien dijo que la calidad de las personas se pone de manifiesto según su comportamiento en los momentos difíciles, en las situaciones críticas; pero fue acallado por otros que insistían que no, que la estatura moral se revela preparando discursos y firmando documentos.
El presidente de gobierno se reveló enseguida un gestor eficaz. El despacho que heredara de su antecesor presentaba todos los papeles en su sitio. Un contundente economicismo, la lógica aplastante de los números como dogma de fe, había suplantado a toda una serie de valores trasnochados que se batían en retirada. El gobierno blandía con fiereza sus datos macroeconómicos, que no dudaba en emplear como arma arrojadiza contra cualquiera que osara cuestionar su gestión, y buena parte de la ciudadanía aceptó con naturalidad su condición de “nuevos ricos”.
La satisfacción por la supuesta bonanza económica animó al gobierno a hacer comulgar a los ciudadanos con ruedas de molino de mayor grosor, en la confianza de que el bienestar monetario compensaría cualquier desliz que pudiera cometer en otros ámbitos. Los gobernantes contrarrestaron la pésima gestión de la catástrofe ecológica, aquella en que los ministros responsables se marcharon a toda prisa de fin de semana mientras se fraguaba la tragedia frente a las costas gallegas, tapando con fajos de billetes las bocas de los afectados. Una pena que el galipote no se aviniera a negociar para comprar también su retirada de la costa. Dejando al margen aquella pequeña mancha en su expediente, el gobierno debió sentirse tan avalado por su buen hacer, -al poco tiempo el ministro responsable del medio ambiente regresaba triunfante a su feudo tras las elecciones locales-, que siguió idéntico proceder a raíz del accidente aéreo del avión ucraniano que costara la vida a sesenta y dos soldados españoles. A las primeras de cambio el gobierno sacó la chequera del bolsillo para hacerse cargo de las indemnizaciones como quien acepta gustoso pagar una multitudinaria mariscada, y a otra cosa. “Nunca se ha pagado con tanta rapidez a los damnificados”, decían, empleando el mismo argumento que ya usaran tras el hundimiento del petrolero, dando además la impresión de que la pasta salía de sus propios bolsillos. Y es que para algunos, lo que no se arregla con índices económicos, se arregla con dinero contante y sonante.
Un buen día en que, cansado de repasar una y otra vez las cuentas, se entretenía hurgando en los armarios de su despacho, el presidente encontró un gastado y polvoriento disfraz de estadista. Tras un momento de duda, decidió probárselo...
Poco tiempo se tardó en oír al presidente insistir que el país debía sacudirse los complejos históricos y aceptar con naturalidad el destino glorioso que le correspondía en virtud de sus méritos intrínsecos.
En el momento de finalizar su mandato el presidente había visitado en nada menos que dieciséis ocasiones el país más poderoso del planeta, pero sólo uno de sus numerosos encuentros con el máximo mandatario había tenido lugar en el suelo patrio, aprovechando una parada de varias horas de aquél a modo de aperitivo de una ajetreada gira por el continente. Aún así, el presidente se jactaba de haber desarrollado con el máximo mandatario una relación de tú a TÚ.
Encorajinado al parecer entre cumbre y cumbre de mandatarios, el presidente no dejaba pasar ocasión sin insistir que acabaría para siempre con el terrorismo; no con un determinado grupo terrorista, o con cierto tipo de acciones terroristas, sino con todo el terrorismo, incluido el que aún no se había generado. Para ello decidió que no había mejor método que la guerra. Fue así como declaró la guerra al terrorismo.
En agradecimiento por el apoyo y los servicios prestados, contradiciendo voces supuestamente autorizadas que habían predicho que la postura del presidente se traduciría en grandes beneficios y riquezas para todo el país, el mandatario del país más poderoso comprendió que se daría por satisfecho con un generoso masaje de ego. A tal fin le preparó un eficaz tratamiento a base de condecoraciones y discursos institucionales en suntuosos escenarios.
Curiosamente, a medida que el terrorismo doméstico se debilitaba, la crispación se apoderaba del país. Los atentados disminuían, así como el número de víctimas, pero el presidente repetía cada vez con mayor insistencia la misma frase: acabaremos con el terrorismo. No dejaba ocasión para proferirla en tono solemne. Al principio sonaba contundente, retadora, probablemente porque se la dirigía a los vivos.
Una vez el presidente y los suyos fueron perdiendo el contacto con la realidad, llegaron a creer que si se empeñaban podían transformar un día de lluvia en uno de sol. “Como pica hoy el sol”, decían, y todos asentían asomando la cabeza por debajo de los paraguas. El encanto se deshizo aquel día en que sus voces quedaron ahogadas por los rugidos de la tormenta.
La bipolarización del país, que tantos disgustos había provocado en el pasado, irrumpió con una violencia inusitada rompiendo cualquier pauta establecida hasta entonces. En esta ocasión no eran ya carlistas contra liberales, ni republicanos contra monárquicos o izquierdistas contra derechistas, tampoco centristas contra periféricos, ni madridistas contra barcelonistas. No, las motivaciones que en esta ocasión aglutinaban a ambos bandos, la esquizofrenia que una vez más se apoderó con virulencia de la mente del país, adquirió formas insospechadas. De un lado estaban quienes deseaban que la tormenta la hubieran desencadenado terroristas domésticos, y por otro los que ansiaban que hubieran sido terroristas internacionales.
El presidente no dejó pasar la ocasión de pronunciar su frase favorita, pero una vez se le ocurrió endosársela también a los muertos, a los casi doscientos cadáveres aún calientes, víctimas todas ellas del salvaje atentado terrorista, la frase sonó de repente hueca, gastada, absurda...
Una vez confirmada la autoría de la masacre por parte de fundamentalistas islámicos, el país se encontró con que el partido le venía grande, como un equipo de tercera regional que en el intervalo que dura un parpadeo se ve disputando una final de la Champions League.
El presidente, que se había caracterizado por su gesto adusto y sus maneras broncas, cuya chulesca forma de hacer había impregnado todo lo que tocaba, gustaba también de sorprender a los suyos con decisiones personales que guardaba con gran celo hasta el último instante. Por todo ello, una vez recuperados del impacto inicial, a nadie chocó la brusquedad con que las circunstancias conjuraron para desbaratar de un plumazo su legado.
Alguien dijo que la calidad de las personas se pone de manifiesto según su comportamiento en los momentos difíciles, en las situaciones críticas; pero fue acallado por otros que insistían que no, que la estatura moral se revela preparando discursos y firmando documentos.
El presidente de gobierno se reveló enseguida un gestor eficaz. El despacho que heredara de su antecesor presentaba todos los papeles en su sitio. Un contundente economicismo, la lógica aplastante de los números como dogma de fe, había suplantado a toda una serie de valores trasnochados que se batían en retirada. El gobierno blandía con fiereza sus datos macroeconómicos, que no dudaba en emplear como arma arrojadiza contra cualquiera que osara cuestionar su gestión, y buena parte de la ciudadanía aceptó con naturalidad su condición de “nuevos ricos”.
La satisfacción por la supuesta bonanza económica animó al gobierno a hacer comulgar a los ciudadanos con ruedas de molino de mayor grosor, en la confianza de que el bienestar monetario compensaría cualquier desliz que pudiera cometer en otros ámbitos. Los gobernantes contrarrestaron la pésima gestión de la catástrofe ecológica, aquella en que los ministros responsables se marcharon a toda prisa de fin de semana mientras se fraguaba la tragedia frente a las costas gallegas, tapando con fajos de billetes las bocas de los afectados. Una pena que el galipote no se aviniera a negociar para comprar también su retirada de la costa. Dejando al margen aquella pequeña mancha en su expediente, el gobierno debió sentirse tan avalado por su buen hacer, -al poco tiempo el ministro responsable del medio ambiente regresaba triunfante a su feudo tras las elecciones locales-, que siguió idéntico proceder a raíz del accidente aéreo del avión ucraniano que costara la vida a sesenta y dos soldados españoles. A las primeras de cambio el gobierno sacó la chequera del bolsillo para hacerse cargo de las indemnizaciones como quien acepta gustoso pagar una multitudinaria mariscada, y a otra cosa. “Nunca se ha pagado con tanta rapidez a los damnificados”, decían, empleando el mismo argumento que ya usaran tras el hundimiento del petrolero, dando además la impresión de que la pasta salía de sus propios bolsillos. Y es que para algunos, lo que no se arregla con índices económicos, se arregla con dinero contante y sonante.
Un buen día en que, cansado de repasar una y otra vez las cuentas, se entretenía hurgando en los armarios de su despacho, el presidente encontró un gastado y polvoriento disfraz de estadista. Tras un momento de duda, decidió probárselo...
Poco tiempo se tardó en oír al presidente insistir que el país debía sacudirse los complejos históricos y aceptar con naturalidad el destino glorioso que le correspondía en virtud de sus méritos intrínsecos.
En el momento de finalizar su mandato el presidente había visitado en nada menos que dieciséis ocasiones el país más poderoso del planeta, pero sólo uno de sus numerosos encuentros con el máximo mandatario había tenido lugar en el suelo patrio, aprovechando una parada de varias horas de aquél a modo de aperitivo de una ajetreada gira por el continente. Aún así, el presidente se jactaba de haber desarrollado con el máximo mandatario una relación de tú a TÚ.
Encorajinado al parecer entre cumbre y cumbre de mandatarios, el presidente no dejaba pasar ocasión sin insistir que acabaría para siempre con el terrorismo; no con un determinado grupo terrorista, o con cierto tipo de acciones terroristas, sino con todo el terrorismo, incluido el que aún no se había generado. Para ello decidió que no había mejor método que la guerra. Fue así como declaró la guerra al terrorismo.
En agradecimiento por el apoyo y los servicios prestados, contradiciendo voces supuestamente autorizadas que habían predicho que la postura del presidente se traduciría en grandes beneficios y riquezas para todo el país, el mandatario del país más poderoso comprendió que se daría por satisfecho con un generoso masaje de ego. A tal fin le preparó un eficaz tratamiento a base de condecoraciones y discursos institucionales en suntuosos escenarios.
Curiosamente, a medida que el terrorismo doméstico se debilitaba, la crispación se apoderaba del país. Los atentados disminuían, así como el número de víctimas, pero el presidente repetía cada vez con mayor insistencia la misma frase: acabaremos con el terrorismo. No dejaba ocasión para proferirla en tono solemne. Al principio sonaba contundente, retadora, probablemente porque se la dirigía a los vivos.
Una vez el presidente y los suyos fueron perdiendo el contacto con la realidad, llegaron a creer que si se empeñaban podían transformar un día de lluvia en uno de sol. “Como pica hoy el sol”, decían, y todos asentían asomando la cabeza por debajo de los paraguas. El encanto se deshizo aquel día en que sus voces quedaron ahogadas por los rugidos de la tormenta.
La bipolarización del país, que tantos disgustos había provocado en el pasado, irrumpió con una violencia inusitada rompiendo cualquier pauta establecida hasta entonces. En esta ocasión no eran ya carlistas contra liberales, ni republicanos contra monárquicos o izquierdistas contra derechistas, tampoco centristas contra periféricos, ni madridistas contra barcelonistas. No, las motivaciones que en esta ocasión aglutinaban a ambos bandos, la esquizofrenia que una vez más se apoderó con virulencia de la mente del país, adquirió formas insospechadas. De un lado estaban quienes deseaban que la tormenta la hubieran desencadenado terroristas domésticos, y por otro los que ansiaban que hubieran sido terroristas internacionales.
El presidente no dejó pasar la ocasión de pronunciar su frase favorita, pero una vez se le ocurrió endosársela también a los muertos, a los casi doscientos cadáveres aún calientes, víctimas todas ellas del salvaje atentado terrorista, la frase sonó de repente hueca, gastada, absurda...
Una vez confirmada la autoría de la masacre por parte de fundamentalistas islámicos, el país se encontró con que el partido le venía grande, como un equipo de tercera regional que en el intervalo que dura un parpadeo se ve disputando una final de la Champions League.
El presidente, que se había caracterizado por su gesto adusto y sus maneras broncas, cuya chulesca forma de hacer había impregnado todo lo que tocaba, gustaba también de sorprender a los suyos con decisiones personales que guardaba con gran celo hasta el último instante. Por todo ello, una vez recuperados del impacto inicial, a nadie chocó la brusquedad con que las circunstancias conjuraron para desbaratar de un plumazo su legado.
lunes, marzo 07, 2005
El hombre más rico del mundo
Leo en el periódico que ha sido detenido quien fuera el hombre más rico del mundo. ¿La causa? los clásicos chanchullos en Bolsa. Me pregunto el relieve que habrá adquirido la noticia en los diarios especializados en temas económicos. Algo así no puede pasar inadvertido. Imaginemos por un momento que el restaurador más prestigioso del mundo envenena a uno de sus comensales, o que el mejor jugador de fútbol solventa una final marcando un gol en propia meta, o que sorprenden al sumo pontífice haciendo diabluras con una caribeña de cuerpo escultural. No tengo la menor duda que acontecimientos de semejante calibre llenarían las primeras páginas de las publicaciones gastronómicas, deportivas, o espirituales. Sin embargo, algo me dice que no será este el caso en las de asuntos económicos o empresariales. Y es que es probable que algo así muy pronto no merezca ya ni siquiera el calificativo de noticia.
miércoles, marzo 02, 2005
Última promoción de su periódico favorito
Este domingo, con su periódico favorito, por el módico precio de dos euros, recibirá el segundo tomo de la Enciclopedia Británica, un kilo de arroz, una alfombrilla para el ratón del ordenador, un CD con los grandes éxitos de Los Chichos, una crema antiarrugas, un chupete con sabor a fresa, un mapa del Imperio Romano, un manual para ejercitar los abdominales, una cajita de pastillas Juanola, un DVD con las tomas falsas de Mar Adentro, un banderín de un equipo de fútbol de Primera División, la última entrega de los discursos de Manuel Azaña, una lata de comida para perros, un calendario tibetano, un libro de recetas para preparar cócteles y una foto de Marisa Medina de la colección estrellas del destape en la transición.
lunes, febrero 28, 2005
Más canales de televisión
Recuerdo que hace veinte años nos las prometíamos felices ante la inminente puesta en marcha de nuevos canales de televisión que ampliarían la oferta limitada hasta entonces al primer canal de Televisión Española y al segundo, también conocido como UHF. Con la perspectiva del tiempo, hoy sabemos que la puesta en marcha de los canales privados de televisión trajo consigo un desplome en la calidad de los contenidos que se nos ofrecen a través de la pequeña pantalla. Ahora que tanto se discute respecto a la concesión que el gobierno prepara a fin de aprobar más canales, nadie parece reparar en el impacto que las televisiones privadas han tenido durante todo este tiempo. Los interesados parecen felicitarse ante la mayor pluralidad que sin duda las nuevas cadenas traerán consigo (felicitación reservada a que el canal por el que pujan obtenga finalmente una licencia), pero no parecen reparar demasiado en los intereses y necesidades de la sociedad. A nadie se le escapa que todas esas acusaciones que estos días se lanzan los directivos de los grandes emporios de la comunicación no obedecen más que una descarnada pugna por el poder. Insisto, en la actual coyuntura me pregunto quién o quiénes son los encargados de velar por los intereses de la sociedad en su conjunto, la gran afectada por el plan que se está cociendo pero que no parece tener arte ni parte en la manera de ser guisado. Otra pregunta que me hago es cómo piensan llenar la programación los cuatro o cinco nuevos canales que se nos avecinan. España es un país demasiado pequeño para contar con diez canales abiertos de televisión. Tal y como están las cosas ahora mismo es difícil no sentir hastío de ver a los mismos personajes rotando por los distintos canales a fin de llenar las incontables horas de programación que suman entre todos. Para acabar, una pregunta: ¿Quién será la máxima beneficiaria de todo este tinglado?... La respuesta a la vuelta de la publicidad.
miércoles, febrero 23, 2005
La derecha
La derecha española va capeando como puede, recurriendo a la agresividad en la mayoría de las ocasiones, la decepción sufrida en las últimas elecciones. Los grandes adalides de la crispación son los representantes de la derecha más escorada, más extrema, que anidan en el Partido Popular. Mientras tanto su líder, Mariano Rajoy, trata de centrar el partido para afrontar con garantías los próximos retos, si bien con escasos resultados dada la reacción montaraz de muchos de sus correligionarios. Se comenta por ahí que José María Aznar no se resigna a su jubilación, que pretendía dorada y resultó ser de plomo, y maniobra para ganar influencia, cuando menos ideológica, habrá que ver si en el futuro también práctica, en el espectro de la derecha. Dada la situación, si las circunstancias no acompañan al Partido Popular en los próximos meses o años, me atrevo a aventurar una ruptura en dicho partido. Coexisten en él demasiadas sensibilidades (desde Alberto Ruiz Gallardón a Angel Acebes y JMA) que se irán poniendo de manifiesto a medida que se prolongue la travesía del desierto y empiece a escasear el agua para compartir.
miércoles, febrero 16, 2005
La denominación de cosas y personas
He escuchado en la radio una cuña de propaganda electoral del PSOE acerca del referéndum sobre la Constitución Europea. El mensaje en alabanza de los artículos del tratado concluía diciendo que estaba financiado por el Partido Socialista. No quedaba, por tanto, claro si se trataba del partido socialista español o del portugués y, aún más significativo, se omitía la denominación de Obrero. Hasta ahora la referencia al PSOE como el Partido Socialista a secas se producía únicamente en debates, en encuentros de carácter informal, pero parece próxima su asunción por el propio partido. En tiempos de Felipe González ya se debatió la posibilidad de eliminar la denominación de Obrero, aunque se decidió en contra de hacerlo. Pero la tendencia parece inexorable. Confíemos que, en caso de producirse de un modo definitivo, la caída de la O de obrero de las siglas del PSOE se quede en un asunto estrictamente terminológico, aunque, no sé, algo me dice que sus implicaciones serían mayores de las que cabría achacar a un simple baile de letras.
Pero no es sólo en la izquierda del espectro político dónde se juega con las denominaciones. Habituados a modificar el orden de las cosas a su antojo, también a los poderosos les gusta alterar el nombre de las cosas, sobre todo el de aquéllas que les afectan directamente. Me he encontrado recientemente en la prensa con sendos artículos escritos por dos relevantes señores hasta ahora conocidos como Rodrigo Rato y Jesús Polanco, cuyos nombres aparecían en la prensa transformados en Rodrigo de Rato y Jesús de Polanco. Y es que la partícula ¨de¨ insertada entre el nombre y el apellido casa estupendamente con los egos inflados, el equivalente a un título nobiliario para los representantes más destacados de la casta de los comerciantes en el siglo XXI.
lunes, febrero 07, 2005
Campaña de la Constitución Europea
No es fácil generar ilusión hacia el ideal europeista, pero la campaña que está desarrollando el gobierno español en favor de la Constitución Europea resulta sonrojante. A la lista de figuras que encabezan su publicidad (Butragueño, Cruyff, Luis del Olmo) acaba de incluir nada menos que a Terelu Campos, otra destacada creadora de opinión en nuestro país. Va así quedando claro que los objetivos de la campaña no son otros que los futboleros y las marujas. Por otra parte, se ha sabido que las grandes empresas españolas (Telefónica, Iberia, los grande bancos, las grandes empresas eléctricas; en una palabra, los de siempre) solicitan también el voto afirmativo a la Constitución, lo que a mí personalmente me mosquea. Muy rara vez encuentro que los intereses de dichas macroempresas coinciden con los míos. Como europeista convencido que soy desde hace muchos años (a pesar de los múltiples defectos de forma y de fondo que sufre el proceso de construcción europea), me veo yendo a votar con la nariz bien tapada y los ojos cerrados.
miércoles, febrero 02, 2005
Los premios Goya
Próxima ya a su vigésima edición, la ceremonia de entrega de los premios Goya no consigue escapar de la sombra de los Oscar, de la que resulta un remedo bastante cutre como tuvimos oportunidad de comprobar el pasado domingo. La gala organizada por la Academia de las Ciencias y las Artes Cinematográficas de España, por cierto una denominación calcada de la academia norteamericana, resultó sosa, desvaída, recordando en ocasiones a una fiesta de colegio de fin de curso. No dudo que sus responsables pusieran la mejor voluntad, aunque está claro que ello no basta. En especial llama la atención el evidente desentendimiento respecto de la ceremonia por parte de muchos de los profesionales que conforman la academia, los máximos interesados por tanto en su buena marcha y en su mayor divulgación. ¿Por qué las parejas encargadas de la entrega de los premios fueron delegadas en profesionales de escasa relevancia cinematográfica? ¿Por qué esa profusión de profesionales ligados al mundo de la televisión, con especial atención a la serie Aquí no hay quien viva y Siete Vidas, representada por no menos de cinco de sus actores y actrices? ¿Por qué no estaban allí muchos de los grandes representantes de nuestra industria cinematográfica, por desacierto de los organizadores o por desinterés de los afectados? Se me ocurre pensar que los premios ganarían relevancia, y glamour, si fueran entregados por artistas de la talla de Carmelo Gómez, Carmen Maura, Tristán Ulloa, Juan Diego Botto, Julio Medem, Santiago Segura, Juanjo Puigcorbé, Paz Vega, Leonor Watling, Emma Suárez, Marisa Paredes, Nawja Nimri, Jordi Mollá, Sancho Gracia, Achero Mañas, etc. ¿Por qué muchos de ellos no estaban allí? ¿Es qué ellos mismos no creen en la ceremonia, no quieren verse ligados a ella salvo en caso de salir nominados? ¿Se imaginan al gremio del cine norteamericano dando la espalda a la ceremonia de los Oscar? Pues esa es precisamente la sensación que tuve respecto del gremio español viendo la ceremonia de entrega de los premios Goya.
sábado, enero 29, 2005
Banco Impopular
El Banco Popular ha declarado en el 2004 unos beneficios que acienden a 801 millones de euros, un 12% más que el año anterior. Si mis calculos no fallan estamos hablando de unos 130.000 millones de las antiguas pesetas. Ante las cifras que manejan los bancos un simple mortal tiende a perderse, pero en cualquier caso parece una cifra como para que sus responsables estén contentos. En ese sentido se manifestó su copresidente, Angel Ron, al divulgarlos: ¨Estamos en el camino del éxito¨, dijo al parecer. A la vista de tanto beneficio resulta cuando menos chocante que hace escasamente dos semanas fuera el mismo Banco Popular el que anunciara la iniciativa de cobrar a sus clientes 40 céntimos de euro por cada operación de cajero automático que efectuaran. La indignación fue rápida y casi unánime, lo que obligó a la dirección del banco a retirar, al menos de momento, la iniciativa. Por ello causa estupor conocer unos días más tarde que la decisión no respondía a la necesidad de hacer frente a posibles dificultades que estuviera atravesando el banco. En absoluto. Se trataba de succionar sin más a sus clientes con el único objetivo de engordar su cuenta de beneficios. A nadie se le escapa que, en caso de haber tener éxito, la medida contemplada por el Banco Popular habría sido imitada de inmediato por otras entidades bancarias, de ahí la relevancia del asunto. A la espera de que un día reaccionemos de un modo más contundente, o eficaz, contra la avaricia de los bancos, de momento me conformaría con que, a fin de adaptarla a las mentalidades y deseos de sus directivos, la denominación del mencionado banco sufriera una pequeña modificación para pasarse a llamar BANCO IMPOPULAR.
miércoles, enero 26, 2005
El bla bla bla de los políticos
Todo el mundo coincide en que España presenta en los últimos tiempos síntomas de ser un país, una sociedad desquiciada. Otra cosa es que semejante vision se ajuste a la realidad, que no lo parece. Se trataría por tanto de una percepción, eso sí, generalizada. ¿Por qué es esta la impresión dominante? Desde luego, hay mucha gente a quien interesa promoverla. Basta, como en las novelas de crímenes, en pensar quiénes saldrían beneficiados si se produjera una desestabilización de la sociedad en el momento actual. No hace falta ser demasiado listos para atar cabos. Lo malo es que quienes promueven semejante estado de cosas en nuestro país se encuentran con terreno abonado. He tenido la oportunidad de vivir en diversos países pero en ninguno se daba tanta cobertura a las declaraciones de los responsables políticos. A lo sumo, se recogían sus impresiones o afirmaciones realizadas en algún acto político o institucional. Pero por regla general los medios de comunicación se ceñían a informar o comentar sobre hechos y actuaciones. No ocurre así en nuestro país, donde los políticos gozan de barra libre para efectuar cuantas declaraciones se les pasen por la cabeza, sabiendo de antemano que gozarán de una amplia cobertura, suceptible además de crecer si sus palabras resultan intempestivas o provocadoras. Basta recordar el eco que la prensa nacional prestaba a los ¨sermones¨ dominicales de Xabier Arzalluz coincidiendo con la inauguración de algún batzoki. Los casos abundan. En la actualidad sorprende, por ejemplo, la locuacidad del ministro de Defensa, José Bono, quien no deja pasar un día sin efectuar algunas declaraciones relacionadas con los asuntos más diversos. Por supuesto sus palabras son recogidas de inmediato por todos los medios de comunicación, tengan o no que ver con materias directamente relacionadas con su ámbito de decisión. Basta leer un periódico un día cualquiera para encontrarlo rebosante de declaraciones de todo tipo, siempre a cargo de los mismos personajes, señores y señoras con responsabilidad política que se manejan con el rigor de parroquianos en la barra de un bar. En definitiva, creo que la responsabilidad es compartida por políticos y medios de comunicación, que parecen alimentarse mutuamente. Son ellos quienes ceban a la opinión pública, del mismo modo que hacen los programas de dimes y diretes en la televisión. En un mundo ideal, la sociedad estaría lo bastante instruída para separar el grano de la paja. Pero España dista mucho de ser un mundo ideal, aunque esté también bastante lejos del grado de desquiciamiento que algunos pretenden atribuirle.
viernes, enero 21, 2005
Esqueletos en la caja fuerte
Estos días emergen detalles acerca de pasadas operaciones financieras fraudulentas en las que se pudo ver envuelto el presidente del BBVA, Francisco González, sucesor de Emilio Ybarra, quien en su momento fue empujado de la dirección del mismo banco tras conocerse detalles de operaciones financieras fraudulentas en las que se vio también envuelto. Por otro lado, dentro de muy pocos días comienza el juicio contra Emilio Botín, presidente del Banco Santander, a raíz de que se viera salpicado en una serie de operaciones financieras fraudulentas cometidas por el banco que dirige. Sin duda la sombra de Mario Conde en este país es alargada. Sin entrar a debatir las razones por las que salen a la luz las irregularidades que afectan a nuestros grandes banqueros, a estas alturas el español medio no tiene más remedio que pensar que todos y cada uno de esos señores tan poderosos tienen la caja fuerte llena de esqueletos, o de actividades corruptas si se prefiere llamarlas por su nombre. El impacto que éstas tendrán en sus carreras parece depender exclusivamente de si acaban saliendo a la luz pública y, en tal caso, de la mayor o menor habilidad por parte de los afectados para capearlas. Es muy posible que todo esto resulte muy obvio a estas alturas, pero en tal caso merece la pena reflexionar, aunque sólo sea un momento, en el grado de cinismo, en el deterioro de las pautas de convivencia, que nos obligan a asumir los comportamientos de esas personas tan influyentes.
jueves, enero 20, 2005
Literatura ¨made in USA¨
Un amigo me pidió recientemente que le enviara una relación de novelas escritas por autores de Estados Unidos que me hubieran gustado y pensé que merecía la pena compartirla. Mientras la confeccionaba pensaba en la efervescencia que ha caracterizado a la Literatura norteamericana durante todo el siglo XX y en lo aniquilosado que, en comparación, se me antojaba el actual panorama literario español. Por supuesto, la lista tiene un carácter orientativo dado que mi conocimiento de la Literatura ¨made in USA¨ es muy limitado. Se me ocurre que quizás fuera más interesante detallar la relación de libros que no he leído pero me gustaría leer.
Sea como fuere la relación que envié a mi amigo fue la siguiente:
El Gran Gatsby, Scott Fitzgerald
Vía Revolucionaria, Richard Yates
Pastoral Americana, Philip Roth
Herzog, Saul Bellow
Relatos, John Cheever
Día de la Independencia, Richard Ford
Meridiano de sangre, Cormac McCarthy
¨The Counterlife¨, Philip Roth
Pastoralia, George Saunders
En la ciudad de los cazadores tímidos, Tom Spanbauer
Suave es la noche, Scott Fitzgerald
Palacio de la Luna, Paul Auster
Cosmopolis, Don DeLillo
¨Light Years¨, James Salter
Huérfanos de Brooklyn, Jonathan Lethem
Desconozco los títulos en castellano de las obras entrecomilladas
martes, enero 18, 2005
La prensa e Iraq
En Iraq se sueden las carnicerías, redobladas en intensidad a media que se acercan las elecciones, pero a pocos parece ya importarle. Resulta de verdad extraño el tratamiento que la violencia está recibiendo por parte del diario El País. A pesar del creciente número de víctimas, los atentados de la ¨resistencia¨ o ¨insurgencia¨ocupan de un tiempo a esta parte escaso espacio en sus páginas, hasta el extremo que en muchas ocasiones no se da cuenta de ellas sino como apéndices de otras noticias provenientes del atribulado país árabe. ¿Será producto del hastío, o quizás de que la violencia de la resistencia no se dirige ya mayoritariamente contra las fuerzas de ocupación sino que ha pasado a cebarse con los propios iraquíes? A nadie se le escapa que El País ha puesto mucho énfasis en la caótica situación creada en Iraq a raíz de la invasión estadounidense con el fin de deslegitimar la política de George Bush y avalar la postura del gobierno socialista (antes oposición). ¿Será que la magnitud de la carnicería empieza a horrorizar a todos por igual y se evita indisponer a la gente? En tal caso sería más necesario que nunca concienciar a la opinión pública de lo que está sucediendo. Estas posibles interpretaciones no son sino hipótesis, preguntas que lanzo al aire, a las que no encuentro respuesta.
lunes, enero 17, 2005
Publicidad y Constitución Europea
Se aproxima la fecha del referéndum sobre la Constitución Europea y los sondeos insisten en el profundo desconocimiento de los españoles respecto de la cuestión. El gobierno contrataca con una campaña de publicidad dirigida a paliar tanta ignorancia. Como español medio, me he encontrado de momento con los siguientes anuncios: una inserción en un periódico con la efigie de Emilio Butragueño, otra inserción con la efigie de Johann Cruyff, y un ¨spot¨ en la tele protagonizado por el niño gordito de la serie ¨Aquí no hay quien viva¨. No sé muy bien qué es lo que me encontraré en los próximos días y semanas, pero de momento no salgo de mi estupor. No hay duda que para los publicistas del gobierno se trata de vender la Constitución Europea como si fuera un producto más. Asociarla a figuras como Butragueño y Cruyff, personas estrictamente relacionadas con el mundo del balompié, cuyas trayectorias no han tenido la menor relación con el debate que aquí se plantea, produce preplejidad. Por no hablar del actor gordito de la serie de televisión. No hay duda que el gobierno, a través de la agencia que ha contratado para desarrollar la publicidad, ha decidido incidir en ¨el famoseo¨ a fin de promover su campaña. El mensaje parece ser: si lo dicen Butragueño y Cruyff debe ser dabuten. ¿Es que nos toman por tontos? En tal caso, ¿están legitimados unos cuantos millones de tontos para avalar la Constitución Europea? Desde aquí brindo una idea al gobierno: ¿por qué no contratar a Ronaldo y a Fernando Torres para abrir la campaña contra el Plan Ibarretxe?
jueves, enero 13, 2005
Ucrania y Palestina: doble rasero
A pesar de las mareas informativas que se suceden sin descanso, aún está relativamente fresco en la memoria el conflicto que se desató a raíz de las irregularidades detectadas en las recientes elecciones ucranias que favorecieron al candidato pro-ruso, Yanukovich, en perjuicio del candidato pro-occidental, Yushenko. La reacción occidental no se hizo esperar en forma de presiones encaminadas a repetir las elecciones bajo una estricta supervisión internacional, lo que tras arduas negociaciones se consiguió favoreciendo en esta ocasión los resultados al candidato predilecto de Occidente, Yushenko. Una vez resuelto el entuerto ucraniano, en pocas semanas el foco de atención se desplazó a Palestina, una vez les llegó el turno a las elecciones destinadas a proclamar al sucesor de Yassir Arafat. Al igual que sucedió en Ucrania, los observadores encargados de vigilar la consulta en los territorios ocupados detectaron importantes irregularidades encaminadas a aumentar la participación, lo que, según todos coincidían, redundaba en beneficio del candidato favorito, Abu Mazen. Sin embargo, a diferencia de lo que sucedió con los comicios ucranios en esta ocasión los medios y líderes occidentales han optado por minimizar el impacto de dichas irregularidades dando por buenos unos resultados que, pasados unos días desde su celebración, los propios organizadores de la consulta electoral se han mostrado incapaces de precisar. Huelga decir que el candidato que ha resultado vencedor en las elecciones palestinas es el favorito de Occidente, incluido también Israel.
lunes, enero 10, 2005
Opiniones independientes
¿Por qué el país parece vivir constantemente al borde de un ataque de nervios? Al menos esa es la sensación que se obtiene al leer la prensa. No es algo nuevo sino que se remonta en el tiempo. Cuando vivía en el extranjero y seguía la realidad española a través de los medios de comunicación escritos uno recibía la impresión de que el estado estaba en todo momento a un sólo paso de implosionar, como si atravesara un campo minado o maniobrara junto a un precipicio. Luego, cuando venía de visita, comprobaba que nada de aquello que leía en los periódicos tenía un reflejo en la calle. ¿Quién o quiénes promueven la agitación? ¿Qué intereses les mueven? ¿Qué esperan obtener? ¿Hay algún modo de desenmascararles?, ¿por qué nadie lo intenta cuando es indudable que haría un gran servicio al país? La sociedad española ya es de por sí lo suficientemente impulsiva como para encima dedicarse a provocarla. Es cierto que la situación política, o los mismos políticos si se prefiere, deja mucho que desear pero ¿por qué se brindan tantos micrófonos a cada una de las declaraciones intempestivas que proliferan a la menor ocasión? ¿Por qué se amplifica hasta lo insoportable el ruido del gallinero? Es como si interesara azuzar las pasiones, los instintos primarios, en lugar de la reflexión. Resulta sorprendente que muchos de esos medios de comunicación, de esos supuestos comunicadores, son los mismos que arremeten contra la telebasura, cuando sus técnicas y objetivos en nada se diferencian de aquélla. Se me ocurre que la única solución sería ignorarlos. Es necesario potenciar el nacimiento y difusión de opiniones independientes a través de los foros a nuestro alcance, comenzando por Internet.
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